Si yo fuera el absolutamente genial Luis Piedrahíta, empezaría esta historia diciendo algo así:
Hoy voy a hablar de unos pequeños seres absolutamente maravillosos: los fósforos. Seres que, sin embargo, dejan de ser tan maravillosos cuando se utilizan para cometer un atentado contra la cordura y la pituitaria. Estoy hablando de encender un fósforo después de soltar las deposiciones.
Supongo que he provocado algún enorme What-The-Fuck. Me explico.
El otro día estaba hablando con Noli de lo humano y lo divino, y empezamos a hablar del agradable olor que queda en un baño después de que un circunstante deje una bomba M, y de los posibles paliativos para intentar aliviar el horror que ello supone.
Como el pobrecito casual que haya entrado en el baño del curro esta mañana después de mí. Es que ando un poco flojo, ¿saben?
Pues a todo esto, recordé que tenía un compañero de trabajo, años ha (estoy hablando de hace cinco años, más o menos), que solía traer de la casa una caja de fósforos (dígase de cerillas, si eres un vil conquistador de la metrópoli), para quemar graciosamente uno cada vez que depositara una gloriosa cantidad de materia fecal en el baño.
Decía que así se disimulaba el olor.
Y una MIERDA. Nunca mejor dicho.
No sé si será algo psicólógico o somático, pero el pestazo que quedaba en el baño después de la actuación conjunta de los efluvios de la mierda y del fósforo recién quemado era... Era como el puto gato de Schrödinger, en la medida en que ni era fósforo, ni era mierda. Digamos que era una horrorosa combinación de ambos olores. Y como en cualquier buen postulado de mecánica cuántica, no descubres el olor real hasta el mismo acto de la aspiración nasal.
Para mí que ese olor está sintonizado con alguna oscura y atávica zona del hipotálamo relacionada con las señales de peligro ante depredadores o algo así. A mí me entraban ganas de hostiar al compañero y después salir pitando.
Ya he soltado mi primera gilipollez (escrita) del día.
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Tu has nombrado al gato de Schödinger y yo como es costumbre ya he sacado mi pistola :o))
Tu compañero igual es el del chiste
Doctor es que me tiro muchos pedos pero por suerte no huelen.
A ver pruebe.
Zrruuuuufffffff
No hay duda hay que operar
¿Del culo?
No, de la nariz.
Sé que el pobre gatito está muy manoseado, pero hasta que no inventen una ley como la de Godwin cada vez que uno salta con lo de los nazis, pueeees...
http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Godwin
Así me gusta... ¡Adastra en estado puro! Eres un crack.
Saludos de un godo jediondo.
XDDDDDDDDDDD
Es que la actitud de Schröedinger con el gato es un poco nazi.
XDDDDDDDDD
No nunca podría encender un fósforo en el baño tras una gloriosa cagada. El cúmulo de metano allí existente haría saltar el edificio por los aires.
En nuestro caso eso es absolutamente correcto.