Hace mucho tiempo, yo solía escribir cosas de vaquitas. La cabecera de este blog tiene una foto de una vaquita. Tengo millones de peluches de vaquita. Duermo con un peluche de vaquita.

Y no es que haya renegado de las vaquitas, no. Lo que pasa es que ahora trabajo en las sombras. Voy por ahí serpenteando, propagando la Palabra:

μ

Sin embargo, los cabrones que tengo por amigos mis maravillosos amiguitos me han enviado un enlace a una noticia que no podía dejar pasar sin compartir con ustedes. Les presento a una mujer muy pequeñita al lado de un vaquito de tamaño estándar.

Vaquito estándar y mujer tamaño hobbit

En la noticia que les enlazo, haciendo gala de una forma deplorable de hacer periodismo, le dan la vuelta al hecho, afirmando que el vaquito es gigantesco. Ahí tienen un ejemplo de libro de mala prensa.

Tengo ganas de mugir. Alto y claro.