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Tres años. Tres. Primero un año. Luego dos. Aritmética básica.
Lo que no cumple las leyes de la aritmética, ni de la lógica, es que uno siga vomitando paridas después de tres años. Empecé a escribir historias en mayo del 2005, en parte como impulso primario, y en parte para exorcizar mis demonios. Me resultaba barato vomitar mis paridas en la red en lugar de pagar un psicólogo. Y si encima tengo comentaristas que me hacen la pelota, mejor ![]()
Hay blogs y blogs, y dentro de los blogs, hay blogs personales y blogs personales. Este es del tipo up close and personal, como dirían aquellos. Ustedes leen aquí un reflejo a través de múltiples capas de tela, cuero, metal y friquismo, de lo que soy yo. Mi forma de escribir aquí ha cambiado mucho, igual que he cambiado yo. Hay ocasiones en las que he estado tentado de dejar de escribir. Muchas. Pero, aunque no se lo crean, Noli, mi norte, siempre me ha animado para que siga. Nunca podré darle lo suficiente las gracias, por esas y por muchas otras cosas mucho más importantes ![]()
Pero a pesar de que escribir un blog personal es, en gran medida, un enorme ejercicio autofelatorio (sin necesidad de quitarte costillas), en realidad el placer de la felación procede de ustedes, los que me leen y los que me comentan. Sin ustedes, hace rato que lo habría dejado. Tener a gente a la que corromper es el mejor premio para los megalómanos como yo.
Así pues, sigo el camino que emprendí hace tres años, que no es más que una pequeña rama lateral de lo que vivo, pienso y siento todos los días. Gracias por acompañarme.
Y ahora les dejo, que tengo que seguir subiendo de nivel mi druida tauren. Ah, no, que tengo que currar. Shit.
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rafa dijo
Enhorabuena por los tres años y tu blog, es ameno y eso se agradece.
Un saludo.
5 Mayo 2008 | 09:49 AM