No voy a escribir sobre Watchmen
Tengo en mi grabadora portátil un monólogo en el que hablo de mis impresiones sobre Watchmen, la obra magna de Alan Moore y Dave Gibbons. En mi soliloquio hablo sobre el maniqueísmo (o su ausencia), y me pongo a desbarrar sobre cosas como Battlestar Galactica o Canción de Hielo y Fuego. No intenten encontrarle sentido. Cuando grabé esas cosas creo que tenía el cerebro recalentado por haberme metido más de la mitad del cómic entre pecho y espalda de una sentada.
Al final me hago un lío hablando de la falta de referencias morales (lo que el padre de la cheerleader llamaría morally grey, y los que han visto Heroes saben a qué me refiero) y de lo atractivos que resultan los personajes que no van por la vida comportándose como adalides del bien y tal. Pero no voy a publicar el rollo que solté porque lo acabo de escuchar y parece que estuviera drogado. De hecho, hay un momento en que se oye un gallo cantando al fondo absolutamente sublime (es que lo grabé en la azotea de la casa de mis suegros).
Digamos que me ha entrado un aquello de pundonor ![]()
Pero en realidad no tengo ganas malditas de escribir (por qué carajos no cogería yo el día de puente, por qué). Así que les voy a recomendar el magnífico análisis del cómic realizado por Yeray Muad'dib. Total, si ya lo ha escrito otro, no hace falta que abunde en ello. Es la excusa perfecta ![]()
