El sábado hacía un calor de la hostia, y como teníamos que comprar unas cosillas, Noli, la niña y yo (sí, Claudia también), decidimos ir de peregrinaje a los centros comerciales. Es una curiosa costumbre que consiste en no pisar la calle ni de coña, limitando tus paseos a lugares bajo techo, preferentemente con aire acondicionado. Centros comerciales, vamos. De hecho, no pisamos la calle sino para ir de un edificio a otro de El Corte Inglés de Mesa y López XD

Pues bien, estando por Siete Palmas nos dio por comer un tavuk kebab en el Abassid que hay en el centro comercial Siete Palmas, en la planta alta. Teníamos ganas de desparramar un poco de lechuga y carne de pollo encima de la bandeja. En realidad no desparramamos nada. Acabó todo en el buche.

El caso es que cuando llegué al mostrador, noté que debía de haber algún fallo de compilación en Matrix, porque la chica que me atendió era china. Pensé «coño, me he equivocado de restaurante». Acto seguido miré a un lado y a otro y vi que todos los empleados de la franquicia eran chinos. TODOS.

Con esta mierda de la globalización, supongo que cuando vaya a un restaurante chino, todos los empleados serán bielorrusos o así.