Carpe diem
Noli, la niña y yo estamos pasando unos días en casa de mis suegros, haciendo cura de relajación, que falta nos hace. Poder pasarnos las magníficas tardes de verano que tenemos ahora sin hacer nada es algo que no tiene precio ![]()
El caso es que anoche, después de acostarnos como las gallinas, tempranito, tempranito, se fue la luz en toda la zona: Cruz del Herrero, Aríñez, Lagunetas, Utiaca, La Yedra... No había una sola luz en kilómetros a la redonda.
¿Saben lo que hice? Salí al patio en pijama y me puse a observar las estrellas, hablando solo como los locos. Miles de estrellas mostrándose en toda su gloria. Estaban todas agazapadas, esperando el momento de que se fuera la luz para saltar y mostrarse con sus mejores galas. No sé cuántos espectadores tendrían por la zona, pero en mí tuvieron a un admirador entregado.
Aprovechen esos momentos. Son breves. Duran muy poco, pero saben a gloria. Miren al cielo más a menudo ![]()
Volví a la cama con una enorme sonrisa en los labios y dormí como un bebé. Ninguno de los tres se despertó en toda la noche.
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