Mierda
Yo siempre he sido propenso a pillar gastroenteritis, normalmente por rotavirus. Es una cruz que debo sufrir una o dos veces al año, quedándome fuera de la circulación durante unos cuantos días. Tengo el ciclo de la enfermedad más que controlado:
- Me contagio. No sé cómo, pero lo hago.
- Dos días más tarde, empieza el festival de vómitos, y siempre por la noche. Cada hora u hora y media, como un reloj, me vacío. Y yo, cuando vomito, vomito. Noli dice que cualquier día se me sale el intestino por culo de las fuerzas que hago.
- Luego llegan las diarreas. Eso puede durar un día o tres, según lo bestia que sea el proceso. Hace rato que estoy sobreviviendo a base de suero oral (y menos mal que a alguien le dio por ponerle sabor a naranja), arroz hervido, manzana verde pelada y té.
- El hambre y la falta de grasas en mi organismo hace que me duela la cabeza constantemente.
- El proceso va remitiendo, pero el cuerpo se te queda un par de días como si te hubiera pasado una apisonadora por encima.
- Empiezas a tener suelos lujuriosos en los que el sexo se ve sustituido por la comida. Dices cosas como «daría cualquier cosa por un cachito de queso tierno».
- Escribes tus experiencias en un blog, para disfrute de tus miles de millones de lectores.
So far, so good. Peeeeeeeeeeeero, el caso es que en los últimos seis meses he pasado de tener una gastroenteritis a tener cinco. De hecho, dos de ellas me vinieron en el plazo de una semana.
¿Planes de adelgazamiento? No me jodan. No los necesito. Cuando quiero adelgazar, cago diarrea. Es rápido y sumamente efectivo, aunque doloroso.
Tengo la sospecha de que este incremento bestial de gastroenteritis (al margen de mi propensión natural a pillarlas), tiene que ver con la segunda infancia que estoy viviendo desde que nació Claudia. Segunda infancia vírica, claro: disfruto de todos los inconvenientes y de ninguna de las ventajas
De todas formas, me consta que algunas de las gastroenteritis no han sido cosa de la pequeñaja (como esta, que me ha dado solo a mí). Una amiga me dijo el otro día que podría ser cosa de colon irritable motivado por el estrés. Vaya usted a saber. Llevaré mi culo a que lo psicoanalicen algún día de estos. Ya va tocando exploración rectal (¡YUMMMMM!)
Ah, el artículo sin fotos queda un poco desangelado. Aquí va una foto que ilustra lo que les cuento.
PS Estar leyendo sobre biocombustibles en la National Geographic mientras hago aguas (literalmente) mayores es de una ironía deliciosa (lo de «deliciosa» es un decir, claro).
PPS La presencia de Claudia en la foto es totalmente accidental. La niña está aprendiendo a escalar por el bidé del baño.
PPPS No se dañó ninguna pituitaria durante la toma de la foto. Ergo: no, no estaba en plena faena. Es un posado. Si no, Noli no me hubiera sacado la foto jamás.
!-->


48x48.jpg)



Tú dijo
Te llevo siguiendo desde hace tiempo y tengo que decir que en este post te has superado con creces. xDDDDD
Sublime.
10 Abril 2008 | 07:19 PM