Cosas que solo podremos explicar tirando de Wikipedia
Les voy a poner un ejemplo práctico de que, al ritmo con el que avanza la tecnología, explicar ciertas cosas va a ser muy difícil dentro de unos cuantos años.
Veamos, ¿qué es lo que hacen ustedes cuando quieren, no sé, los grandes éxitos de José Vélez[1]? Fácil: realizan una búsqueda dentro de la mula o buscan en YouTorrent un enlace de descarga que pueden abrir con el μTorrent.
Es como el sexo en Tailandia. Rápido. Directo. Para la ocasión. También te puede entrar algo chungo.
Ahora imaginen que Claudia me pregunta algún día: «papá, ¿qué música te descargabas tú cuando tenías 15 años?».
Criatura.
Cuando yo tenía 15 años conocí a una persona que trabajaba en una emisora de radio, y que nos invitó a mí y a unos amigos a visitar las instalaciones de la emisora. Ver todos aquellos platos Technics alineados, los magnetizadores para borrar cintas (sí, cintas), los cascos, los micrófonos, y todo eso, era algo que nos ponía burros. Tecnología punta, hermanos y hermanas de la tecla.
Pero lo que de verdad nos producía espasmos de placer como los del protagonista de Strange Days era la DISCOTECA. Y por «discoteca» entiéndase el significado de la palabra en toda su pureza etimológica: lugar donde se almacenan discos. De vinilo.
Sí, de viniiiiiiiiiilooooooooo (se dice con voz de Gollum).
No recuerdo quién sugirió la posibilidad de «grabar algunas cancioncillas», algo a lo que nuestro contacto accedió encantado (solía estar más solo que la una en la emisora). Así que en las siguientes visitas íbamos bien cargados de cintas vírgenes y de una lista (en papel) de canciones que queríamos bajar grabar desde los vinilos.
Oh, maravilla.
Fueron tardes muy divertidas, aprendiendo a sincronizar los platos Technics para controlar el tempo y empezar a grabar una canción justo donde terminaba la otra, haciendo efectos de cross fading a mano, controlando los platos. Nos sentíamos como dioses jartos de pastillas en lo alto de nuestro podio mientras la plebe mugrienta se sobaba y refocilaba en la pista de baile. Teníamos erecciones que intentábamos disimular. Éramos hombres. Más o menos.
¿Bajar música? No me jodan. Yo no la bajaba. Yo bebía de las fuentes primarias. Ya era ente de parche en el ojo y pata de palo antes de que ese invento de académicos y militares estadounidenses tomara el nombre de internet ![]()
Así pues, cuando vaya a explicarle según qué cosas a Claudia, no podré dar nada por asumido, porque ella ha nacido en una sociedad completamente digital, en la cual los avances de ayer son los dinosaurios de hoy. Espero que la Wikipedia no casque nunca, porque si no nos vamos a quedar sin una fuente importante de referencia para el pasado ![]()
[1] En realidad, usar la mula para bajar canciones de José Vélez los haría reos de sufrir mil muertes dolorosas y desagradables. No hagan eso en casa. Ni fuera de casa tampoco.
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Ramsés .... dijo
¿José Velez?, uufff, efectivamente, no, no, jamás.
No quiero que mi psicoanalista decida mi definitivo internamiento.
24 Marzo 2008 | 03:21 PM