Hace muchos años que no salgo de marcha en Nochevieja. Será que me estoy haciendo viejo, aunque también puede que sea porque la última vez que lo hice, Noli y yo nos encontramos con un tío apuñalado en plena calle, en Playa del Inglés.

Sí, puede que eso tuviera algo que ver.

Los planes para la Nochevieja son, de forma invariable:

  • Ir a una fiesta de esas con uvas de la suerte, cotillón y su puta madre. Eso implica pagar una burrada (dobleplusburrada, si vas con pareja). La barra libre es un como la tarta de Portal. The cake is a lie.
  • Salir por libre. Hombre, no es que uno se encuentre gente apuñalada por ahí todos los días, pero qué quieren que les diga, esa noche la gente se desbarata un poco más de lo normal. A tomar por culo.
  • Montártelo tú mismo en plan asadero/cena. Suele ser el mejor plan, salvo que tienes que aguantar a tu familia a los pocos días de haberla aguantado en Nochebuena. Hay gente para la que eso supone un exceso de buenrrollismo familiar absolutamente intolerable }:-)
  • Ejecutar algún plan alternativo y absolutamente atípico: irte de caminata nocturna, ir a observar las estrellas, cenar con tu pareja en una cueva a la luz de las velas, echar una partidita con los amigos al Team Fortress 2 (solo válido para solteros ludópatas con tendencias claramente asociales), etc.

Y no, no vamos a hacer ninguno de los planes alternativos ;) Nos quedamos en la tercera alternativa.

Aunque no crean, ganas de hacer alguna cancaburrada sí que hay, sí.