Pata-pata-pata-pon
Hubo una época profundamente vergonzosa de mi vida en la que estaba frito por tener una PSP. Eso hasta que me compré la Nintendo DS y la tarjeta R4DS. Los creadores de ambas maravillas deberían ser asesinados para que disfruten de infinitas mujeres en el Valhalla, evitando así que puedan crear nada ni remotamente inferior a lo que han creado.
A lo que iba. Les decía que yo anduve preñado con la PSP, pero con el tiempo, se me fue pasando. No es muy de mi estilo. Sin embargo, hace unos días vi un previo de un juego por el que me la compraría sin dudarlo un solo instante: Patapon (convenientemente fusilado de los muchachotes de Anait Games).
Esta bizarrada (en el sentido inglés de la palabra bizarre) es tan alucinante que sus creadores también deberían ser asesinados para preservar su pureza.
Lo único que tienes que hacer es inspirar a tus tropas. ¿Y cómo haces eso? Marcando el ritmo. Con los cuatro botones de acción de la PSP, cada uno de los cuales se asocia a un sonido de percusión.
No tienes control directo sobre tus tropas (un montón de ojos con patas), así que la gracia del asunto está en encontrar cuáles son los combos apropiados en cada situación. Sublime.
Ains... Qué mala es la lujuria videojueguil.
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