Hace dos días disfrutamos en Gran Canaria de uno de los amaneceres más espectaculares que recuerdo. Al mirar al cielo pensé lo mismo que mi amigo Bleuge: al fin ha llegado el otoño.

Es tiempo de que las hojas secas revoloteen en torno a tu cuerpo mientras caminas impertérrito por la calzada semivacía, notando el sabor frío del hormigón recién mojado en tus centros ósmicos, subiéndote el cuello del abrigo sintético para no notar los mordiscos del aire frío cargado de polución que se abate sobre ti.

Fall.

Fall

Fall

Fall

Fall

Fall

PS Como alguno pensará que las fotos están retocadas a más no poder, les diré que no, están casi como salieron de la cámara. Solo he oscurecido un poco el primer plano y le he dado contraste al cielo. Pero esos colores estaban ahí, en toda su gloria.