A más de uno se le habrá iluminado la cara con una sonrisa al recordar esta frase, proferida por Marcus Brody, personaje de la saga de películas de Indiana Jones a lo largo de Indiana Jones and the Last Crusade.

Si no recuerdo mal, la última vez que dice la frase en la película es justo al final, cuando abandonan un templo de piedra excavado en la roca viva, supuestamente ubicado en la ciudad de Alexandretta, en Turquía. La ciudad de Alexandretta existe realmente, con el nombre de Iskenderun, pero el templo que se ve en la película no está en Turquía, sino en Jordania. Más concretamente se trata del edificio de la tesorería en la antigua ciudad de Petra.

Yo siempre he querido visitar las ruinas de Petra. No me moriré sin haber visitado ruinas y más ruinas a lo largo del Mediterráneo y Oriente Próximo, aunque sea en viajes para jubilados Por eso, cuando he visto esta foto absolutamente maravillosa de Petra por Juan Luis Polo me he quedado sin palabras. Cuando veo fotos como esa pienso en lo mucho que me falta por recorrer en esto de la fotografía, y en lo hermoso que es capturar lo que te rodea armado con tu cámara.

PS A través del artículo sobre Petra en la Wikipedia en español, he llegado a una historia impagable que detalla, hilo por pabilo, multitud de detalles sobre esta antigua ciudad del desierto.