Marginación linguística
Aviso: en esta historia me voy a poner en modo Abuelito Cebolleta. ¿Que por qué? Pues porque puedo
Ah, y antes de que se me olvide, tiene que ver con los videojuegos, por si eres de ese (alto) porcentaje de lectores al que le importa un ardite dicha forma de entretenimiento.
Bien, empecemos por el presente, y luego nos desplazamos al pasado. Luego volvemos otra vez al presente, para redondear la faena. No se me mareen.
Hoy día, cuando vamos a comprar un videojuego, damos por hecho que estará traducido y doblado al español. Lo consideramos un derecho, y no sin razón. Hay, no sé, ¿500 millones de hispanohablantes en el mundo? Es que no tengo ganas de buscar la cifra. En cualquier caso, somos un güevo. Y somos un mercado, un mercado grande.
Esto, que hoy consideramos como lo más normal del mundo, no siempre fue así. Hubo una época en la que te tenías que aprender lo que era to be stabbed y to grow horns en el Dark Heart of Uukrul; te tenías que aprender lo que era hiding into the sewers en el Eye of the Beholder; te tenías que aprender lo que era to be under siege en el Defender of the Crown; te tenías que aprender lo que era to extend landing gear en el Microsoft Flight Simulator.
Aquello tenía sus ventajas, no crean. Jugando a tanto juego en el idioma de Shakespeare uno acababa teniendo cierta pericia con el inglés arcaico y medieval o en el inglés técnico aeronáutico antes que con el inglés coloquial incluso. Cosas de ser un jugador empedernido de simuladores de vuelo o juegos de rol.
Y hablando de juegos de rol... Quizás los más viejos y ludópatas del lugar recuerden a un personaje que se hacía llamar Ferhergon, aka Fernando Herrera González, colaborador de la gloriosa revista Micromanía que firmaba una sección llamada Maníacos del calabozo. Recuerdo que en esa sección tuve ocasión de leer por primera vez una reivindicación del uso de nuestro idioma en los videojuegos, en forma de cambio de siglas: Ferhergon abogaba por el uso del término JdR (por «Juego de Rol») en lugar del inglés RPG (por «Role Play Game»). Yo sigo utilizando el término JdR de vez en cuando, así de hondo me caló.
No quiero decir que este hombre fuera el primero en reivindicar el uso de nuestro idioma, ni el único, pero es el que yo recuerdo. Parecían los delirios de un loco, hasta que a fuerza de repetirlo empezabas a pensar tú también que a lo mejor no era tan disparatado eso de que tradujeran los juegos al español. Coño, si somos un montón en el mundo.
Mucho ha llovido desde entonces, y las desarrolladoras y distribuidoras finalmente vieron el filón de mercado (porque por altruismo no fue, eso seguro), y comenzó la era de la adaptación idiomática de los juegos (inciso: el término «localización» me saca de quicio; no lo soporto y es incorrecto con cojones).
Como les prometí, ahora volvamos al presente. Yo creo que alguien debería explicarle a Valve (sí, los desarrolladores del mejor juego de todos los putos tiempos) que no es de recibo publicar dos entregas de un juego y no traducir ni doblar la tercera parte. Me estoy refiriendo al Half-Life 2: Episode 2, que forma parte de The Orange Box. Por no tener, no tiene ni subtítulos en español. No me jodan.
Y sí, ya sé que seguramente lo han hecho por cuestiones de calendario, pero esa no es la cuestión. Ya contaban con un equipo de profesionales para hacer el doblaje de las voces y la traducción de textos en las dos partes anteriores, así que podrían haber echado mano de ellos a medida que avanzaba el desarrollo. En lugar de eso, nanay. A mamarla en inglés. Esos tíos no hacen más que cagarla.
Vaya, qué larga me ha quedado la pataleta.
PS Al final mi querida Naranjita tenía razón y no ha tenido que entregar una de las puntas de su látigo. Efectivamente, el episodio 2 se puede comprar a través de la plataforma de distribución Steam, de forma independiente.

PPS Buscando información para la historia me he topado con un artículo que ha hecho que se me salten las lagrimitas de pura nostalgia, sobre la mítica Micromanía.
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