Exanimus anima
Advierto: lo que voy a escribir da mal rollo. A mí por lo menos me da MUY mal rollo. Luego les explico por qué, aunque supongo que a mucha gente no hará falta que se lo explique.
¿Recuerdan la película Los Otros de Alejandro Amenábar? Si no la has visto y tienes intención de verlas, a lo mejor no quieres leer el siguiente párrafo.
Bien, si han visto la peli, recordarán que un elemento clave de la película eran las fotografías post mortem de una serie de personajes. En la peli daba mal rollo, pero encontrarse con una galería de fotos post mortem reales da mucho más mal rollo aún.
Pondré aquí una de las fotos que considero más inocua. Hay otras que no pondría ni de coña.

Digo que la foto es relativamente inocua porque simplemente parece que han retratado a una niña dormida, aunque sabiendo lo que costaba un daguerrotipo en la época, ya resulta raro que alguien se dedique a sacar semejantes frivolidades.
El caso es que hay un artículo bastante extenso en Caborian sobre fotografía post mortem, es decir, fotografías de personas recién fallecidas. Estas fotografías se hacían para tener un último recuerdo de dichas personas, y es perfectamente comprensible teniendo en cuenta que en el siglo XIX, la fotografía no era algo precisamente popular. Más bien al contrario: el que podía permitirse tener fotografías familiares, seguramente era pudiente. Así pues, no es de extrañar que las únicas fotos que tuviera una familia pobre fueran las de sus difuntos.
Hoy en día eso ni se plantea, como no sea cosa de morbo (evidentemente dejamos fuera la fotografía forense). Ya hay suficientes oportunidades para fotografiar a la gente en vida.
Ahora bien, ustedes dirán: «menudo estómago sensible que tiene el tío, ¿no?». Digamos que si hubiera visto esta historia hace, um, 19 ó 20 meses (probablemente menos), no me hubiera impactado de la misma manera. Pero ahora no puedo soportar ver la fotografía de un bebé muerto. Es superior a mí. Y ver fotografías de padres en actitud seria, estoicos, sosteniendo los cadáveres de sus hijos casi recién nacidos es algo que me pone enfermo. No sé de dónde cojones sacarían la entereza, la verdad.
Sin embargo, me he tragado el artículo enterito (ojo al fondo de la página, con enlaces a cada una de las cinco partes), porque está muy bien redactado y es interesante, desde un punto de vista meramente histórico. Y yo nunca me he podido resistir a un buen documento histórico, y si tiene que ver con la fotografía, aunque sea con una rama tan oscura de la misma, menos.
PS Las fotografías del artículo de Caborian han salido de Thanatos, un sitio dedicado a recolectar este tipo de fotos.
Requiescat in pace.
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mandarache dijo
Recuerdo cuando lei de pequeño un libro de Julio Verne, de esos no demasiado conocidos(Agencia Thomson y cia, de un viaje por las islas del atlantico, incluidas las canarias), que hablaba de una curiosa costumbre existente creo que en las azores(o igual era madeira, ahora no lo recuerdo), de que cuando fallecia un niño, se hacia una especie de celebracion, porque significaba que iba al cielo, y eso debia celebrarse con alegria(aunque dudo que los padres sintieran precisamente lo mismo).
Pues la misma sensacion he tenido con esa foto(he visto mas, de aqui cerca de Cartagena, del pueblo minero de La union, donde era tipico hacer ese tipo de fotos, con la gente vestidas con sus mejores galas...y por desgracia, habia muchas oportunidades de hacerlas en aquella epoca).
Yo en cambio, fui incapaz de sacarle una foto a mi abuela antes de morir, no queria quedarme con ese recuerdo, aun dudo si hice mal o bien...y lo dejo, que esto me esta afectando demasiado...
17 Octubre 2007 | 10:47 PM