Último tango en París
Hace un par de días estábamos en el centro comercial Las Arenas (y sí, estábamos buscando la sala de lactancia), cuando una melodía se coló entre el sempiterno ruido de fondo de las multitudes en estado de compra compulsiva. Me paré un momento con el carro, mientras Noli me miraba con la ceja levantada. A Claudia le importaba un pito. Tenía hambre.
El caso es que tuve una de esas descargas aleatorias de memoria venida del pasado. A veces me da la impresión de que hay partes de mi cerebro a oscuras esperando el momento propicio para emerger como una burbuja en un lago de cieno caliente.
Coño con la frase. Creo que debo dejar de leer fantasía épica.
A lo que iba. La canción que estaba sonando, instrumental, era una de las que formaban parte de la banda sonora de la película Last Tango in Paris, protagonizada por Marlon Brando. Por cierto, no la he visto.
Entonces, si no he visto la película, ¿por qué la recuerdo? Pues a lo mejor los más viejos del lugar recuerdan que la primera de Televisión Española ponían en los descansos para publicidad unas cortinillas con un fotograma de la película y su título. Al par de minutos empezada de nuevo la película.
Pues la melodía que sonaba en esos momentos era justamente una de las canciones de la banda sonora de la película. He descargado la banda sonora con la mula y estoy disfrutando como un enano con muy buenas piezas instrumentales, obra de Gato Barbieri.
Es lo que tiene ser tan rarito. Mi cerebro torcido siempre me proporciona momentos de diversión como este ![]()

