The Messenger Symphony
Hace dos días estaba sacando fotos por Vecindario, haciendo tiempo en lo que me cambiaban el aceite al coche. En esto pasa una furgoneta desvencijada con la música a toda hostia.
Y de repente, tuve un shock de regresión muy chungo.
Yo, como muchos otros, tuve mi etapa de adicto al Messenger. Y como cualquiera sabe, los soniditos del Messenger acaban generando una reacción de condicionamiento operante que deja a los perros de Pavlov a la altura de vulgares ratas de albañal. Uno era capaz de sincronizar sus pensamientos con el sonido que indicaba que tu contacto acababa de escribir algo.
¿Que qué tiene que ver el Messenger con la antedicha furgoneta? Pues verán, la música que sonaba a toda hostia era del tipo PUMBA-PUMBA machacón, pero... los sonidos del Messenger sonaban en medio de la, ejem, canción.
DIOS.
El colmo de la degeneración. Alguien ha, em, compuesto The Messenger Symphony y yo no me he enterado. Pero claro, cómo podría enterarme, si ya no pertenezco a esa tribu.
Estoy convencido de que el fin del mundo se acerca.
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Reena dijo
Yo una vez grabé una cinta para el coche conectando la minicadena al ordenador. Dejé el winamp caminando y, cuando oí la cinta, tenía todos los soniditos del windows grabados entre las canciones.
Tenía que haberle dicho a mi hermano que dejase el pe-sé quieto.
6 Octubre 2007 | 11:11 AM