Una de mis aficiones, de pequeño, consistía en dibujar mapas. Debe de ser que tenía imbuido algún peculiar sentido del orden porque me gustaba coger mapas geopolíticos en blanco y pintarlos con imaginarias coaliciones supranacionales que luchaban entre sí por la supremacía. Era como una especie de Risk, pero en plan Juan Palomo. Medio autista que era yo, hoyga.

Recuerdo, además, que tenía una colección de papeles semitransparentes, de esos que vienen en las cajas de zapatos, con mapas calcados para poder proyectarlos posteriormente en folios y pintarlos a placer. Sé que los tiré hace años, pero claro, no sabía que iba a tener un blog. A veces pasa.

Mi pasión por los mapas se ha enfriado un poco con el paso de los años, pero me siguen gustando los desafíos de geografía. Por otro lado, tuve ocasión de revivir un poco el vicio oficiando de director de juego en mis partiditas de La Llamada de Cthulu, creando mapas para mis jugadores.

Pues el otro día (y quien dice el otro día, dice hace tres o cuatro meses, ya me entienden) vi dos historias muy curiosas en FrankenRol. La primera historia hace referencia a un generador de mapas de ciudades muy currado y con múltiples opciones de configuración, ideal para no quemarse la cabeza creando ese mapa atravesado para una ciudad medieval con muralla que necesitas de forma imperiosa ;)

La segunda historia es algo más prosaica y se refiere a una colección de mapas reales que son similares a los que se suelen usar en las partidas de La Llamada de Cthulhu. Hay para todos los gustos, suficiente como para entretener a todos los trastornados como yo }:-)

A cartografiar se ha dicho.