Fuego es lo que tenemos ahora, señores.

Ayer había cerca de 45º en San Mateo, en las medianías de la isla. No se podía ni respirar.

Hoy llego al trabajo pensando «qué bien, voy a estar fresquito con el aire acondicionado», y resulta que se ha estropeado. Me estoy friendo a fuego lento dentro de los vaqueros. Y no es una referencia de carácter sexual.

La previsión meteorológica dice que a partir del miércoles tendremos un ligero descenso de la temperatura. Me cago en la ligereza.

Esta tarde tengo que llevar a la enana al pediatra para su revisión y estoy acojonado por la temperatura espantosa que hay en la calle. De verdad. No baja de los 40º. Me da en la nariz que voy a llamar para anular la cita y pedir hora para otro día, porque así no saco a la niña ni de coña.

El monte se quema porque a un HIJO DE LA GRANDÍSIMA PUTA le da por pegarle fuego para llamar la atención sobre sus condiciones laborales. Creo que es el mayor incendio de la historia de Gran Canaria. Anoche se reactivó por el viento y las altas temperaturas, y están procediendo a la evacuación de Mogán y Ayacata.

Llevo toda la mañana viendo despegar helicópteros Sikorsky que están realizando labores de extinción. El ruido de los rotores está incrementando mi, de por sí, espantoso dolor de cabeza.

Menudo día de mierda.