Cartografía videojueguil
Esta es una historia en tres actos. Es tan bizarra (en el sentido inglés de la palabra bizarre), que casi no la escribo ![]()
Primer acto: Psygnosis
Esta mañana encadené una serie de ideas de forma curiosa mientras conducía de camino al trabajo. Es lo que tiene comportarse como un autista buena parte del tiempo.
Hace unos días publiqué una historia sobre Barbarian, un juego antiguo para Spectrum que me trae buenos recuerdos. Sin embargo, mi querida Naranjita dejó un comentario friqui hasta la médula en el que se sentía decepcionada (jojo) porque en mi historia hablaba del Barbarian de Erbe, y no el de Melbourne House. Aunque yo recuerdo el juego como en Barbarian de Psygnosis.
En mi siguiente comentario enlacé una página con información del juego que ella mencionaba, y al ver la portada, recordé. Cualquier tarado de los videojuegos reconocería una portada de un juego de Psygnosis aunque estuviera en el infierno. Por cierto, las portadas a las que me refiero fueron dibujadas por Roger Dean.
Segundo acto: Obitus
Uno de los juegos que desarrolló Psygnosis fue el Obitus.
No sé por qué me acordé de este juego. Será porque tenía el búho de Psygnosis bien grande en la portada, no sé. El caso es que recuerdo horas y horas de verano jugando a ese juego, un juego de rol, al estilo antiguo.
El sistema de juego no podía ser más simple: tu personaje se movía a través de un territorio formado por «nodos», comunicados entre sí por cuatro posibles salidas en los puntos cardinales. En cada nodo había un bicho, objetos o ambas cosas a la vez, y dentro de cada nodo podías realizar una serie de acciones (comer, luchar, dormir, etc.)
Hay que joderse cómo enganchaba. Horas y horas me pegué jugando, moviéndome entre laberintos y enfrentándome a todo tipo de monstruos.
Un momento. ¿He dicho laberintos?
Tercer acto: aquellos gloriosos mapas
Una de las cosas que recuerdo con cariño del Obitus es el mapa que me curré para no perderme en el enorme mundo del juego. Y es que hoy en día basta con darle a la tecla «M» para ver un precioso mapa del sitio por el que te mueves, pero antaño eras tú el que tenía que dibujar el mapa, y eso formaba parte de la diversión.
El caso es que tengo esos mapas guardados. Todavía. Como este del Obitus:
O este del Sentinel Worlds:
Buena parte de la diversión de aquellos juegos provenía del hecho de tener que hacer los mapas uno mismo, y eso es algo que se ha perdido. No conozco ningún juego actual en el que uno necesite hacer un mapa, bien porque resulte innecesario, bien porque resulte imposible.
Joder, parezco una versión ludópata del Abuelito Cebolleta...
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naufrago dijo
Maestro me quito el sombrero: toda una clase magistral de retrojuegos.
Qué buenos tiempos aquellos. Un saludo.
21 Julio 2007 | 12:36 AM