El rotondero hijoputa
Si tiran de hemeroteca, verán que hace un tiempo escribí una historia sobre un tipo particular de conductor que me saca de mis casillas: el chupacentro.
Sin embargo, bien mirado, este tipo particular de conductor es una simple oveja descarriada frente a otro tipo de conductor que me toca los cojones de mala manera: el rotondero hijoputa. Déjenme que les explique.
Hoy iba camino de mi casa, y casi tengo un accidente de coche provocado por un hijo de la gran puta que... Um, lo mejor es que se pongan en situación con el mapa de situación que he hecho ![]()
Verán, esa rotonda de entrada tiene una peculiaridad: si llegas a ella desde el norte, llegas directamente a un ceda el paso que te pone en el carril exterior de la rotonda. Si llegas desde el sur tienes que incorporarte a través de un ceda el paso que te coloca en el carril interior de la misma.
A mí me da que la parte correspondiente a circulación en las rotondas es materia optativa en algunas autoescuelas, porque si no, no me lo explico (en realidad sí que me lo explico: el mundo está lleno de hijos de puta). Verán, en las condiciones que he descrito, yo me incorporo al carril exterior y él se incorpora al carril interior. Yo puedo circular por el carril exterior hasta la salida que deseo tomar (se recomienda circular por el interior incorporándote al exterior antes de la salida en cuestión, pero no deja de ser eso, una recomendación). Sin embargo, el tipejo que se incorpora directamente al carril interior si quiere tomar la salida que queda inmediatamente a mi derecha, tiene que dar la vuelta completa a la rotonda POR COJONES. Observen el mapa y se harán una idea.
El que circula por el interior de una rotonda tiene que ceder el paso al que circula por el exterior, incorporándose con cuidado y señalizando la maniobra. Lo que no puede hacer, es invadir el carril como una flecha, arrollando a todo el que se encuentre en el exterior, porque el señor tiene prisa o le pica un güevo, yo qué sé.
El pedazo de cabrón que casi me arrolla se incorporó a la rotonda al mismo tiempo que yo, y el muy simpático entró directamente en mi carril, sin poner indicador ni hostias. No contento con ello, me toca la pita como si yo fuera el que la estuviese cagando.
Pues yo me cagué en su puta madre de él, ea.
En las rotondas suele imperar una especie de ley de la selva que hace que tengas que andarte con mucho ojo. De hecho, yo mismo suelo dejar pasar a esos cabrones que van como flechas para ahorrarme disgustos, pero eso de que se te echen encima, sin señalizar, y encima te lo increpen... Manda cojones.
Les aseguro que a veces me gustaría que los coches vinieran con un dispositivo que efectuara una castración mecánica de los hijos de puta que hacen maniobras como esa. Al menos así se evitaría que se reprodujeran.
PS Tienen un artículo bastante extenso sobre las rotondas en Motor Pasión.
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mardor dijo
Acabo de leer esta entrada en el momento justo para desahogarme yo también.
Yendo para mi casa ahora mismito en lo que se llama la circunvalación de Telde (un carril ida, un carril vuelta pero velocidad de hasta 90) me pasó lo siguiente:
Iba tranquilamente a 80 con otros dos coches delante. De repente veo a un mameluco a toda hostia por el retrovisor, como ya estaba yo a corta distancia del que iba delante mio le toco los frenos para que se de cuenta de que tengo gente delante. El tio se me pega y vuelvo a tocar frenos para intentar que se separe. No se le ocurre otra cosa al gilipollas que adelantar en una curva en la que ni yo mismo veía si había alguien en el carril de sentido contrario y, claro, el tipo tenía que adelantar a 3 coches. Menos mal que un tío que venía en dirección contraria lo ve de lejos y se hace a un lado hacia el arcén para no ser arrollado....
Con ganas me quedé de llamar a la policía y denunciarlo por conducción temeraria, pero claro, eso sólo lo puede hacer la propia poli.
Que le vamos a hacer, algún día se estamparán estos gilipollas.
9 Julio 2007 | 11:58 PM