Amamos a Juan Carlos Fresnadillo. De verdad. Lo amamos. Desde aquí lo proclamamos a los cuatro vientos digitales para que todo el mundo lo sepa.

Y es que Noli y yo hemos ido esta tarde a ver 28 Weeks Later.

La hostia.

Fuimos con un poco de acojone, porque la primera, 28 Days Later, nos pareció la leche en hexámetros homéricos, y es que el listón estaba muy alto. Pero este hombre ha firmado una película de las buenas.

Verán, ir al cine es algo que va evolucionando. Primero vas con tu familia cuando eres un enano. Luego vas con los amigos. Luego vas con la novia, aunque eso no cuenta porque siempre coges las filas de atrás para meterle mano. Luego vas con tu pareja, que puede ser o no la misma a la que metías mano en las filas de atrás. Luego habrá más fases, pero todavía no he llegado. Si hay algún lector de más de 32 años, que deje un comentario.

Si exceptuamos la primera fase, en la que eres un jodido flipado, y la fase de la novia, en la cual lo más probable es que no te enteraras una puta mierda de la película que estabas viendo, todas las fases tienen algo en común: si saliste hablando de la película, y sobre todo dándole vueltas a lo que viste, es que la peli es buena. Y 28 Weeks Later es buena de cojones.

Todavía estoy dándole vueltas a... algunas cosillas. No disfrutaba tanto de una película desde Children of Men. Y eso ya es decir.

Amamos a Juan Carlos Fresnadillo.