Sobre los extraños mecanismos que activan los resortes de la nostalgia y de cómo éstos hacen que pensemos aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor
El otro día descubrí algo terrible: estoy copiando sin darme cuenta un comportamiento que siempre he puesto a parir de mis padres: la nostalgia injustificada ![]()
No, no me voy a poner a criticar a mis padres, pero quiero ponerles en situación. Recuerdo que cuando echaban por la tele los infectos programas de José Luis Moreno, tan casposos ellos, solían traer artistas «que viven de las rentas», es decir, cantantes que hicieron furor en los años 60 y que no han vuelto a cantar nada nuevo en sus putas vidas. Y ojo, sé que muchos de ellos son productores e incluso compositores, pero por sí mismos dejaron de cantar hace tiempo.
Mis padres siempre han sostenido eso de que «aquello sí que era buena música y bla bla bla». Cuando tengo ganas de farra les tiro de la lengua, malvado que soy, y pongo a caldo a sus artistas favoritos.
Sin embargo, resulta que yo hago más o menos lo mismo, de forma limitada, con algunos videojuegos. El otro día me descubrí pensando para mis ricos mundos interiores eso de «para videojuegos los de antes, coño». Menos mal que no lo dije en voz alta. Así no se entera nadie.
Ejem. Veamos, entre los tipos de mi calaña, ludótapas fuera de control, existe la creencia generalizada de que los videojuegos de antaño capturaban la esencia de lo que todos quisiéramos en el videojuego perfecto. Por ejemplo, el juego Sentinel Worlds I: Future Magic tiene muchas de las cosas que a mí me gustaría que tuviera un juego de rol de ciencia ficción.
Salvo los gráficos, que son una mierdita, claro.
Y aquí viene el quid de la cuestión: si tan bueno me parece el juego, ¿por qué no vuelvo a jugar con él hoy en día. Medios tecnológicos hay, como DOSBox, un programa para poder ejecutar aplicaciones MS-DOS antiguas en nuestros rápidos (es un decir, y lo digo por mi raña de equipo) ordenadores modernos.
Entonces, repito, ¿por qué no volver a jugar? Mucho hablar de lo buenos que eran, de sus esencias y tal, pero, ¿por qué no jugamos?
¿No será que hay algo distorsionado en esa nostalgia que sentimos? ¿Algo que hace que recordemos aquellos juegos, o lo que sea, con más cariño del que normalmente merecerían? ¿Le pasará eso mismo a los chavales de 12 años dentro de 15, recordando el Half-Life 2?
Tengo la sospecha de que hay un fuerte componente de recuerdos edulcorados en esa nostalgia que sentimos por las cosas de antaño. En mi caso, esos videojuegos me transportan a una época en la que mis mayores preocupaciones eran ir a la playa, verle las tetas a la buenorra del instituto y la tasa de crecimiento de mi pene, no necesariamente en ese orden. Veranos enteros pegado al ordenador, jugando interminables partidas al vetusto World Class Leader Board hacen que lo recuerde cuando veo en la tele campeonatos de golf, por ejemplo.
Visto así, comprendo mejor a mis padres. Seguramente aquellos artistas apolillados les recuerden una época de guateques y risas.
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yeyo dijo
Jajajaja...Bueno, yo recuerdo escuchar "nuevos discos" que me habrían nuevas fronteras...El jueves que me revolvió la conciencia crítica...Las lesiones futbolísticas (mis pobres tobillos) y las caídas en bicibleta.
Luego los paseos en moto a la playa con mi HONDA 70...
Tuve un Spectrum, pero era muy lento...El tetris es lo máximo para mí...Jodío friqui...jajaja.
Un abrazo campeón...
Pd: empecé a leerlo pensando que ibas a ponerte "melancólico" y lo hiciste, pero por la vena "ludópata"...jajaja...
¡PERVERTIDO! ¡ERES UN PERVERTIDO!
23 Junio 2007 | 12:35 AM