Mi amigo Isra se arrayó un millo (léase: se marcó un tanto) ayer por la tarde gritando a voz en cuello (bueno, no tanto) la frase que da título a esta parida que están leyendo.

Alegremente habíamos quedado en mi casa para darnos un salto a las inmediaciones del aeropuerto y fotografiar unos cuantos aviones a gusto. Peeeeeero...

Todavía no habíamos terminado de aparcar en el mismo sitio en el que hice las fotos otra vez cuando apareció un vehículo militar al otro lado de la valla. Un militar del Ejército del Aire se acercó a la valla y me dijo, amablemente (sin ironías), que no podíamos permanecer en ese lugar. Aclaró que cualquier otro día no había problema, pero ayer, no.

En ese momento decidí cagarme en la realeza. De boca para adentro, claro, que no era cuestión de que nos metieran cuatro tiros allí mismo. Siempre podía haber dejado a Oli e Isra de blancos humanos cubriendo mi huida. Lo malo es que primero tenía que haberlos bajado del coche, claro.

Y es que no me acordaba de que ayer nuestro insigne Padre de la Patria nos hacía una visitita, por lo que la frase de Isra, aduciendo que tenía un nuevo motivo para ser republicano, estaba más que justificada }:-)

PS Soy consciente de que en realidad hubiera pasado lo mismo si nos hubiera visitado el Presidente del Gobierno o algo así, pero vamos, todo sea por hacer mala sangre de las monarquías.