Yo creía que mis maldiciones profundas eran buenas.

Son mierda de perro desecada al sol y convertida en nutritiva papilla para gatos mezclada con meados de vaca.

Insultos como el del título de la historia son buenos. Y podrán verlos en el blog de Algernon. Todavía estoy recogiendo partes de mi culo que se han desencajado por la risa.

PS El florido insulto del título está en afrikaans y viene a decir algo como:

Espero que tus dedos se conviertan en anzuelos de pesca y empieces a sentir ganas de rascarte en las pelotas.

No había visto un insulto tan gráfico en mi puta vida. Lo juro. Puedo imaginarme esos testículos desgarrados por los anzuelos y... ¡ARGH!