Veamos... Ahora mismo son las 0:33 de la mañana, hora de Canarias, y estoy haciendo tiempo para darle el biberón a la pequeñaja. Se me están cerrando los párpados, así que no prometo nada

Voy a tocar un tema sensible. Verán, supongan que están dando un «paseo» por Flickr o por cualquier otro servicio que almacene fotos. De repente ves una que te gusta. Te gusta mucho.

¿Que la quieres? Nada más fácil: botón derecho de ratón, y te la descargas. Ya está.

¿Ya está?

Pues no. Resulta que si la foto tenía copyright, lo que estás haciendo es ilegal. Se supone que el autor de la foto se reserva todos los derechos.

Vale, vale, todos nos pasamos esas consideraciones por el forro de los cojones. Yo también. Si quiero una foto para mi uso personal, la descargo y santas pascuas. La usaré de fondo de escritorio o lo que sea, pero de ahí no sale (a menos que le haya pedido permiso al autor para publicarla, claro). No es justificable, pero lo hago.

Ahora suponga que vendo la foto que he descargado y que tiene copyright. Aaaaaamigo, ahí la cosa se pone más peluda. Eso resulta reprobable desde cualquier punto de vista. Aunque legalmente está infringiendo los mismos derechos que el que realiza la copia para uso personal. Cosas de la vida.

Pues resulta que últimamente he visto tres historias diferentes relacionadas con el robo de fotos publicadas en Flickr. Les hablo de fotos robadas a tres personas distintas en circunstancias distintas. Eso viene a decir más o menos que sucede todos los días, aunque probablemente no nos enteremos.

El primer caso es el de unas fotos de Rebekka Guðleifsdóttira, una usuaria de Flickr bastante famosa y con algunos premios a sus espaldas. Ella vive en Islandia y ha publicado un montón de fotos dignas de aparecer en cualquier galería de arte sobre paisajes. Pues por arte del birlibirloque, estas fotos fueron puestas a la venta sin conocimiento de Rebekka por la empresa Only-Dreemin. Al menos en teoría.

En cuanto la historia saltó en Flickr, las fotos desaparecieron, aunque Rebekka tiene abundantes capturas de pantalla, por lo que comenta. Eso sí, esta historia trajo aparejado un caso bastante bochornoso de censura en Flickr, del cual habla también Thomas Hawk en su blog.

Leí sobre el segundo caso en el blog de Mauro. Este caso es todavía más sangrante porque hay niños implicados. Hal Des tomó una foto absolutamente cojonuda de una fiesta de cumpleaños, y la susodicha foto acabó en un folleto publicitario de una inmobiliaria. Los subnormales que robaron la foto no han debido oír hablar de eso de internet y las noticias frescas, parece. Imaginen el cabreo de los padres de los niños.

La tercera historia ya raya en lo surrealista, y me la encontré en el blog de Miguel Michán. Se trata de un autorretrato que Lara Jade se hizo con 14 años y que ha acabado siendo portada de una película porno. Imaginen la cara que se le puso a la chica (ahora tiene 17 años) cuando se enteró.

A veces parece una gilipollez andar poniendo licencias a las fotos. Yo publico todas mis fotos con licencia CC, con lo que cualquiera puede copiarlas e imprimirlas para uso personal, pero no comercial. Sin embargo, si alguien decide vender alguna de mis fotos, a ver cómo arreglo yo el carajal, porque no está uno para meterse en juicios. Los abogados salen carillos.