Mañana por la noche vamos a ir los hideputas de siempre a una salidita observacional, a ver si acompaña el día. Si está nublado o hay calima nos sentaremos bajo un pino a comer tortilla de papas y a joderle la esclerótica con el láser a todo el que pase con el coche, cual vulgares gamberros barriobajeros.

El lugar al que vamos a ir es el campamento de El Garañón, cerca de la cumbre. Se supone que es uno de los mejores lugares para la observación astronómica de la isla. Vamos a ver si no nos perdemos y acabamos en Tenerife o algo así.

El caso es que, mapa va, mapa viene, se me ha ocurrido hablar de los sitios a los que vayamos yendo a observar las estrellas: dónde están, cómo llegar, qué nos pareció, etc. Eso sí, declino cualquier responsabilidad si no te gusta el sitio, te partes una pierna mirando a la Luna como un gilipollas o te viola una pardela cenicienta en vuelo rasante. Que uno no es un experto, oiga.

El primer sitio al que fuimos hace meses a observar las estrellas fue a la Degollada del Salado.

Lo primero que nos encontramos al llegar allí por primera vez, cuando fuimos a ver la lluvia de las Perseidas, el año pasado, fue una pareja follando detrás del coche.

No, no, borren esa imagen de su mente. Sí, esa. No he dicho follando en la parte de atrás del coche, he dicho follando detrás del coche. Ahora lo han imaginado correctamente. Sigamos.

El caso es que aquello es un picadero glorioso. Hay una zona con tanto látex en el suelo que me estoy planteando recogerlo para vendérselo a la escudería del Alonso para que haga neumáticos o algo.

Me estoy yendo por las ramas. Al grano. La Degollada del Salado es un sitio muy accesible, pero no es el mejor del mundo para la observación. Para llegar solo tienes que ir al cruce de Las Mesas y tirar en dirección al Pozo de las Nieves. Cuando lleves un par de kilómetros recorridos hay una explanada a la izquierda, bastante amplia. No tiene pérdida, vamos.

Y si tienes el mismo sentido de la orientación que una paloma después de un ataque nuclear, siempre puedes bajarte el fichero con la ubicación del sitio, para Google Earth. O si no tienes instalado el Google Earth, lo puedes mirar en la web mediante Google Maps.

La zona consiste en una explanada abierta al norte-noreste, de tierra, donde es fácil aparcar y montar el tinglado para la observación. El único problema es que da justamente a la zona más iluminada de la isla, con el eje Las Palmas-Telde jodiendo el cielo con su contaminación lumínica. Si no hay polvo en la atmósfera, la cosa se ve más o menos decente, pero lo mejor es que haya nubes bajas que bloqueen la luz de las ciudades.

Justo al sur-suroeste tenemos una línea de pinos que bloquea la visión de muchas constelaciones en una suerte de puesta temprana. Recuerdo que en una ocasión nos quedamos sin ver Júpiter porque se ocultó detrás de los árboles, cuando desde otro punto todavía hubiéramos tenido un buen rato para verlo.

En definitiva, no es un mal sitio para observar las estrellas, pero no esperen un cielo pristino. Y eso sí, como se meta viento, con la cantidad de tierra suelta que hay allí, van a tener que poner a remojo los calzoncillos (o las bragas, para el caso).