Hay que levantar la vista más a menudo
Hace años que tengo un pensamiento recurrente acerca de la humanidad y las estrellas. Este pensamiento aflora justamente en las épocas en las que ando más estresadillo, pero en esta ocasión lo he recordado por otros motivos.
Cuando vamos caminando por la calle prestamos poca atención a lo que tenemos por encima de nuestras cabezas, y no me refiero a los andamios de la miríada de edificios que pueblan nuestro horizonte (por cierto, una vez se le cayó un taladro a un obrero, y vino a aterrizar a medio metro de donde me encontraba esperando a que cambiara el semáforo para cruzar).
Me refiero a que, si miráramos al cielo más a menudo, no dejaríamos de maravillarnos de lo que tiene que ofrecernos cada noche. Aunque, claro está, las ciudades no son el lugar más apropiado para disfrutar del cielo. Para eso te tienes que ir al extrarradio, y como vivas en una ciudad grande, ya ni te cuento.
Aquí en Canarias tenemos el enorme privilegio de tener uno de los mejores cielos para observación astronómica del mundo, detrás de los de Hawaii y cierto desierto de Chile. Sin embargo, nuestras fuerzas vivas parecen empeñadas en cargarse eso poco a poco, como podría decirles amargamente Frank, el chiflado de AstroEduca. Por ejemplo, hace poco han ampliado a tres carriles buena parte de la autopista GC-1, y de paso han puesto una enorme hilera de postes de alumbrado.
El día en que enciendan todos esos postes, olvídense de observar las estrellas en la parte este de la isla de Gran Canaria, porque una serpiente de luz mal dirigida se lo impedirá.
Solo hay dos lugares en Canarias que preserven la pureza del cielo: La Palma y la parte costera de Tenerife que da hacia La Palma. Y preservar el cielo no es tan difícil. Solo hay que usar un alumbrado adecuado e imponer normativas sobre los anuncios luminosos de las empresas para no saturar el cielo.
Es decir, se tratan de dos principios muy simples: ilumina solo lo que tienes que iluminar y hazlo con una luz que se enfoque únicamente en lo que tienes que iluminar. En cualquier caso tienen información más detallada en la Wikipedia.
Todo esto me vino a la cabeza a raíz de un artículo muy bueno de la publicación Caos y Ciencia del Instituto de Astrofísica de Canarias titulado El ruido de la luz.
Me quedo con una frase de Ray Bradbury que está como para enmarcarla:
No estoy apagando la luz: estoy encendiendo la noche.
PS Si creen, como yo, que observar el cielo debería ser un derecho, no dejen de leer la Declaración de La Palma, de reciente redacción.
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Antares dijo
Y qué razón tienes... Lo que es agotador es intentar buscar un rincón medio oscuro en las grandes ciudades... Casi ni en el extrarradio, oiga.... Apenas un atisbo de lo que parece la osa mayor...
Snif.. snif...
7 Mayo 2007 | 08:23 AM