Emociones transparentes
Hay una especie de punto de inflexión en el cual un bebé se transforma, pasando de un estado no reactivo a un estado en el que reacciona a los estímulos externos. Y cuando eso pasa, es un gustazo.
Como padres primerizos que somos, a veces Noli y yo metemos la pata hasta el fondo o nos preocupamos por tonterías que el tiempo demuestra que son eso, simples tonterías. Pero cualquier cabreo se nos quita como por ensalmo cuando Claudia nos echa una de sus risas de oreja a oreja ![]()
Eso es peligroso. Si refina esa táctica, cuando tenga edad para pedirle a uno dinero será desastroso.
Qué coño, será desastroso en cuanto tenga edad para pedir cualquier cosa, cojones. Noli y yo debemos blindarnos.
El caso es que resulta asombrosa la gama de emociones que puede pasar por la cara de un bebé en apenas unos segundos. El otro día estábamos en casa de mis suegros y la niña estaba espabilada después de comer (es muy curiosona, o novelera, como decimos en Canarias). Nos pusimos a hacer el gilipollas delante de ella, como buenos padres/tíos/abuelos y la niña empezó a poner esas caritas que nos traen locos. Sobre la marcha puse la cámara en modo ráfaga y me desmelené sacando fotos.
Helas aquí. Porque ella lo vale. Y punto.
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Ophelia dijo
Que ojazos!! Dios que ternura de bebe. No solo es la sonrisa, con esos ojos es imposible decirle que no a lo que sea.
2 Mayo 2007 | 11:36 PM