Profunda raigambre y rancio abolengo
A mi Calíope debería sonarle el título de la historia. Usé la expresión una vez hablando por Gtalk en la que le estaba explicando por qué elegimos llamar Claudia a la niña.
Aunque no se lo crean, uso expresiones así de retorcidas más a menudo de lo normal. En realidad lo hago porque nuestro idioma siempre me ha parecido hermoso, y a fin de cuentas, ¿por qué diantres voy a utilizar una palabra simple y moderna cuando puedo usar una palabra totalmente anticuada y hermosa? ¿Por qué decir que algo es claro cuando puedo decir que es diáfano o pristino? ![]()
Todo esto viene a cuento porque ayer estaba viendo las noticias de La 2 y le eché el ojo a dos cosas para hablar en el blog. Una ya la conocía, y si no he hablado de ella antes ha sido porque mi acercamiento al ordenador en los últimos tiempos (para ocio, se entiende), es más bien esporádico (cosa que me importa un ardite). De la otra les hablaré en breve.
La cosa que conocía era el apadrinamiento de una palabra. La iniciativa tiene algo de trascendente que atrapa la imaginación. Por desgracia, he llegado tarde, ya que la iniciativa ha acabado, en lo que a votación de palabras raras se refiere. Sin embargo, el objetivo es algo que puede mantenerse vivo.
Hay muchísimas palabras en español que se van perdiendo por falta de uso. Yo he usado muchas de esas palabras en mis noches de borrachera, desarrollando aquello que mis amigos llamaban «humor cultohólico»: cuanto más vodka tenía en mi cuerpo, más rebuscadas eran mis expresiones. Además, las soltaba sin mudar el gesto, contribuyendo al jolgorio general.
Curiosamente la palabra más votada, bochinche, es de uso común en Gran Canaria, típica en las fiestas de pueblo en las que cualquiera monta un chiringuito para vender bebidas o comidas infectas, la mar de ricas.
En cualquier caso, creo que la manera más efectiva de apadrinar palabras es usándolas, evitando caer en la holgazanería de usar palabras más ramplonas.
Declaro este blog reserva paralela de palabras raras. Me niego a pensar que he llegado a destiempo.
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Miss Calamar dijo
Yo también llegué tarde, yo que iba flechada a apadrinar taburete, una de mis palabras favoritas de verdad. Porque tiene percusión. Y me he enterado de lo que es un bochinche hoy mismo, fíjate.
24 Abril 2007 | 09:52 PM