Maniqueísmo conductista
Um... Qué retorcido me ha quedado el título. En fin.
En estos días la blogosfera ha estado un poco revuelta con el asunto del código ético para blogueros que escribiera Tim O'Reilly a raíz de unas amenazas que sufrió una amiga suya en su blog de ella
Si quieren más referencias (todas en inglés) pueden leer sobre la intención inicial de O'Reilly y sobre las reflexiones que se hizo cuando media blogosfera se le echó al cuello por eso.
El pifostio que se ha montado en torno a la opinión de este hombre ha sido grandioso. Prácticamente la totalidad de los blogueros se han polarizado, bien adhiriéndose al código a sangre y fuego, bien poniéndolo a parir cosa fina.
Le robo a Manuel Almeida la traducción del código y sus siete puntos:
- Asume la responsabilidad no sólo por tus propias palabras, sino también sobre los comentarios que permites en tu blog.
- Etiqueta tu nivel de tolerancia para comentarios abusivos.
- Considera eliminar los comentarios anónimos.
- Ignora a los trolls.
- Continúa la conversación fuera de Internet, habla directamente, o encuentra a un intermediario que pueda hacerlo.
- Si conoces a alguien que se está comportando mal, hazlo saber.
- No digas nada online que no podrías decir en persona.
No estoy de acuerdo con ninguno de los puntos, pero en realidad mi enfoque no va por ahí. Yo creo que el código ético que ha propuesto O'Reilly es intrínsecamente malo porque traza una línea: aquí los buenos y aquí los malos.
Sé sobradamente que cualquier defensor del código dirá que es totalmente optativo: si quieres lo pones en tu blog, y si no, pues no lo pones. Pero claro, ¿qué significa no ponerlo? ¿Significa que haces justo lo contrario o que pasas del código? Además, si el código es optativo, ¿para qué coño lo quiero?
Supongan que están ante un juicio en el que le están juzgando por un comentario incendiario que alguien anónimo ha dejado en su blog. A lo mejor el fiscal es espabilado y te pregunta «¿usted suscribe el código ético para blogueros?», y da lo mismo que alegues desconocimiento, que él te lo recita con gusto.
A ver cómo sale uno de esa sin parecer más culpable que Tyson con la oreja de Evander Holyfield en la boca.
Vale, un juicio así es improbable, no tanto por la posibilidad de que se produzca (eso ya ha pasado) sino por la posibilidad de que intenten utilizar el código ético contra uno. A lo mejor hasta me paso de ingenuo.
Está claro que intentar aplicar un código ético a un conjunto cualquiera de blogueros es como intentar conducir de forma ordenada un rebaño de gatos. Cada uno va a su puta bola. Pero más allá de todo eso subyace el hecho de que semejante código, si fuera de uso y aceptación común, haría que la gente te mirara raro si no te adhieres a él, porque la impresión que se tendría es del tipo «si no te sumas a este código es que estás en su contra». Puede que no fuera así, pero me juego la piel del escroto a que sería lo más normal.
Por lo tanto, parafraseando a mi manera aquella campaña en contra de las drogas, mi conclusión es clara: dilo como te salga de los cojones, pero di no.
PS Me da que el asunto este del código ético se ha enfriado un tanto... O'Really no ha vuelto a mencionarlo después de sus reflexiones, aunque comentarios en esas historias los hay a la punta pala.
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