Como ya comenté el otro día, todavía no tengo muy claro si Twitter es la mayor gilipollez del universo o realmente puede llegar a ser útil de alguna manera.

Anoche, cuando me estaba duchando (recuerden: mis momentos más inspirados siempre tienen lugar en el baño) se me ocurrió darle un uso más definido a Twitter. Generalmente no twittereo mucho. De hecho, mis berridos a través de Twitter se limitan a:

  • Maldecir al Señor Bohnke de forma prosaica por no dormir nunca, beber cervezas de nombre impronunciable a todas horas y comer exquisiteces en los momentos más inoportunos del día.
  • Cagarme en las muelas de todos mis contactos en Twitter nada más llegar por la mañana, como producto de la privación de sueño.
  • Comprobar cómo Luis Suárez es capaz de realizar cuarenta millones de tareas a la vez, y repetidas veces a lo largo del día. También me cago en sus muelas cuando describe lo que come.

Como podrán comprobar, ninguna de esas actividades contribuirá jamás a la mejora de la Humanidad, lo cual por otro lado me importa un testículo de celacanto.

Por lo tanto, a partir de ahora voy a utilizar Twitter como una especie de «canal adastra» alternativo, en el que pondré:

La parte más interesante es la de los avisos de cosas que guardo en Google Reader. Siempre puedes suscribirte a través del canal RSS, pero mis contactos de Twitter tendrán así una pequeña ventaja }:-)

A ver cuánto me dura la fuga con esto.