No dispares un solo tiro
Venga, sigamos contando chorradas tralará.
Nooooo, no voy a seguir con las rayadas personales
Ahora cambiamos de tercio y damos un giro de π radianes. Voy a soltar una de las 131 paridas que tengo guardadas por ahí en mi Google Reader.
Veamos... Todos conocemos los juegos de marcianitos, procedentes de la época dorada en la que los dinosaurios rulaban la tierra y yo acariciaba de forma lasciva las teclas de goma de un Sinclair ZX Spectrum. Juegos frenéticos en los que tenías que fundir el teclado o el joystick para cepillarte a los enemigos que te venían en oleadas, imaginando que eran clones del vecino hideputa del quinto que medía dos palmos más que tú y que te quitaba el bocadillo de calamares que te llevabas para desayunar.
No, a mí no me pasaba eso. Es una figura poética.
El caso es que encontrarse con un shooter de estos en los que no tienes que pegar un solo tiro resulta un poco rarito. Pero engancha. Joder que si engancha.
Les hablo de Ray-Hound, un juego venido de la tierra del sake, las geishas y de la tasa de suicidios más alta del mundo.

En lugar de tener una navecita que dispara, tendremos una navecita que crea un campo deflector (siempre he querido decir eso de «campo deflector») que desvía los misiles de los vecinos del quinto, estoooooo, de los malos. Y la guasa del asunto es que esos misiles, si tenemos ojo, volverán contra las naves enemigas.
Sencillo de pillar. Difícil de hacer. A medida que nos sacudan misilazos, se reducirá el contador de tiempo, y cuando logremos impactos sobre los malos, ganaremos tiempo. Y eso es todo.
Y vicia. Coño que si vicia. Hale, a descargarlo.
PS Tenía el artículo guardado hace bastante tiempo, cortesía de los Anait Boys ![]()

