Ecos de las profundidades
¿Ustedes tienen alguna melodía que les haya perseguido durante años, incesantemente? ¿Y una película? ¿Y ambas, estando relacionadas?
Hace un par de eras geológicas, cuando yo estaba en segundo de BUP (dorados años) recuerdo que el profesor de ética (Manolo, un tío que estaba como una jodida cabra) nos metió a todos en el salón de actos a ver una película francesa.
Sí, francesa. Por suerte no teníamos que verla en versión original (hoy soy más raro; lo hubiera preferido). Se trataba de Le Grand Bleu (El Gran Azul), una película de Luc Besson con banda sonora de Eric Serra.
Banda sonora que estoy escuchando en este mismo momento. En concreto la canción Synchronised Instant.
Entré pensando que me iba a tragar un tostón. Salí callado y pensativo. El psicópata profe tenía la costumbre de ponernos películas o audiciones sin decirnos para qué, a ver qué sacábamos en claro. Debía pensar que éramos todos una panda de animales sin remedio, porque lo único que hacíamos era descojonarnos toda la hora (yo cogí ética porque la alternativa, religión, me parecía absolutamente espantosa).
A ver, si nos ponemos a analizar la película, probablemente no sea gran cosa. Sin embargo, por algún extraño motivo, a mí me caló hondo. Será que siempre he sentido una extraña fascinación por Grecia (visitar la Acrópolis de Atenas es uno de los sueños que tengo intención de cumplir algún día).
O será, que aún sin identificarlos como tales, la fotografía, preciosista, y la banda sonora, salida de otro mundo, hizo que un par de piezas dentro de mí encajaran.
Supongo que todo el mundo tiene películas o canciones fetiche. Yo las auno, y cuando quiero transportarme a las profundidades con Jaques Mayol y Enzo Molinari, escucho las canciones de la banda sonora, a oscuras, esperando ver unos delfines flotando por encima de mi cabeza.
Aún hoy. Dieciocho años después.
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