Pero yo no lo encuentro.

Sin embargo, sí que soy capaz de perder el norte observando los increíbles colores de una flor, una y otra vez, desenfocando la vista para apreciar mejor su estructura mientras partículas de contraluz danzan a mi alrededor, despertando ecos de un pasado sombrío que trae recuerdos nunca apagados de rejas... Pero es momento para la alegría banal y colorista, de volver a nuestras raíces y de permanecer alerta y vigilante contra el cielo azul.

No, no hay ningún diablo ahí.

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles

El diablo está en los detalles