Dios mío, está lleno de estrellas
Los más friquis de ustedes habrán reconocido la frase enseguida como la que pronunciaba el astronauta Dave Bowman en el momento más rayado de la película 2001: A Space Odissey, basada en la novela homónima de Arthur C. Clarke.
Pues ese fue el mensaje que le mandé el sábado por la noche a mis amigos después de ver el cielo en casa de mis suegros, un rato antes de reunirme con ellos para ir a la cumbre de la isla a observar las estrellas. La suerte nos sonreía. El cielo estaba glorioso, todo para nosotros.
Aparte del frío (ya sé, ya sé que en la Península se les están helando hasta los mocos, qué quieren que les diga) y del viento, todo fue rodado para fotografiar las estrellas. El único incidente que tuvimos fue la caída al suelo del trípode del Señor Cóndor, con los prismáticos encima. Tendremos que arreglar la pieza de sujeción a los prismáticos, pero vamos, nada que no se arregle con un poco de pegamento especial ![]()
Para que se vean bien las constelaciones que fotografiamos, he capturado las vistas equivalentes con el Stellarium, que es una joya. Además, es el programa que usamos para guiarnos e identificar las estrellitas.
Ahí van esas fotos, pero ojo, se ven mucho mejor en grande, así que lo mejor es que pinchen sobre ellas para que vayan a su versión de Flickr. Luego podrán pinchar sobre all sizes para ver las fotos a tamaño original.
Primero tenemos la constelación de Orión, más o menos en el centro, con la estrella Sirio en Canis Maioris un poco a la izquierda y por debajo.
En esta foto capturamos el cúmulo de las Pléyades (M45) y parte de la constelación de Tauro en la que se ve la estrella Aldebarán.
En esta configuración pillamos la constelación de Orión, la constelación de Tauro, con Aldebarán, y el cúmulo de las Pléyades.
Y para finalizar esta foto de la constelación del Auriga y el cúmulo de las Pléyades.
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