Llego a casa después de trabajar. Estoy contento. Y nervioso. Se acerca el momento. Necesito distraerme. Fuera hace un día espléndido. Me pregunto, ¿por qué no? Recojo la cocina, le doy un beso a Noli. Otro a Claudia, barriguita de por medio. Salgo a la calle, con mis armas. Cámara, objetivo nuevo, filtro polarizador nuevo. Monto el filtro. Cielos doblemente gloriosos. Miro al sol, el sol me mira a mí. No detendrá su caída, ni por mí ni por nadie. Conduzco un kilómetro, dos, diez, quince. Llego a mi destino, decidido sobre la marcha. El aire es fresco y sereno, el sol sigue imparable su curso. Pero he llegado a tiempo. Saco la cámara. Disparo. Y disparo. Y disparo.

Cuánta belleza hay ahí fuera.

Buscando un anochecer en el faro de Maspalomas

Buscando un anochecer en el faro de Maspalomas

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