Hoy tengo el ánimo belicista y me apetece seguir usando la palabra «hostia» como me salga de las gónadas }:-)

Veamos, ¿les suena la campaña Free Hugs, o lo que es lo mismo, «abrazos gratis»? La idea es la siguiente: te pones un cartelito que ponga Free Hugs por delante y por detrás, te plantas en la calle, y te pones a repartir abrazos a desconocidos a diestro y siniestro, iluminando la triste vida de unos cuantos desgraciados.

Si a mí se me acerca un desconocido por la calle y me da un abrazo, le meto una hostia que lo pongo fino.

Veamos, la idea de fondo está muy bien: seamos más felices, compartamos nuestras miserias, bla, bla, bla. Eso está muy bien, pero generalmente se puede conseguir ese efecto metiéndose un peta, y no hay necesidad de manosear a nadie.

De hecho, no sé lo que pensarán ustedes, pero para mí un abrazo es un acto especial. Yo no abrazo a mucha gente que digamos. Solo a amigos íntimos (y no a todos) y a familiares muy queridos. Cuanto más contacto físico tengas con una persona, más intimidad. Y yo solo dejo que me cojan el culo mis amigos íntimos y señoritas de buen ver, faltaría más.

Por lo tanto, esta campaña, a pesar de ser relativamente inocua, banaliza totalmente el significado de un abrazo. Convierte algo especial en un meneo que puede meterte el primero que aparezca por la calle y que considere que tu cara de depresión es mayor que la suya. No me jodas con la psicología barata.

Si es que en estos tiempos cualquiera puede inventarse una campaña vírica en menos de nada. Venga, que alguien monte un blog para la campaña Free Jerks.