Tecnología ayer, tecnología hoy
Hoy estaba con Noli sentado en el parque de San Telmo, mientras me comía un bocadillo de calabacinos (me encantan los calabacinos), y vimos a un niño, de no más de dos años, hablando por un teléfono móvil (de los de verdad), que luego le pasó a la abuela. Supongo que estaban hablando con los padres de la criatura.
Por asociación de ideas eso me hizo pensar en algunas anécdotas que me contó el otro día cierto facineroso respecto a su propia prole, y por extensión, en el bichillo que nos llegará en breve a Noli y a mí. En eso y en el entorno tecnológico en que le tocará vivir.
Yo puse por primera vez mis zarpas sobre un ordenador (ajeno) cuando tenía... A ver... Once años, creo. Era un Sinclair ZX Spectrum de aquellos de teclas de goma. Me costó sangre, sudor, lágrimas y tres años de paciente labor de zapa mental con mis padres para que me compraran (con muchos sacrificios) mi primer ordenador, un Amstrad PC 1512 SD.
Con respecto a los teléfonos móviles, ni les cuento. Creo que mi primer móvil, un Motorola Ladrillo (ni recuerdo el modelo) llegó por allá por 1998, más o menos.
Ahora pónganse en situación. Hoy, cualquier niño que nazca, vendrá con el byte bajo el brazo. Móviles, consolas, ordenadores, etc.; todo eso formará parte de la vida cotidiana de esos pequeñajos, y más si tienen padres tecnófilos, como será el caso de Claudia ![]()
Eso hace que los padres tengan que cambiar también el chip, de la forma adecuada, claro. Si mis padres ven a mi sobrinita de tres años trasteando con el ordenador de mi hermano, le pegan un berrido para que se aleje. Sin embargo, ¿por qué no enseñarla a usar adecuadamente ese instrumento? A fin de cuentas estará manejando ordenadores toda su vida.
Toda esta tecnología es poderosa en su alcance y en sus posibilidades, pero hay que saber usarla. Puedes dejar que un niño pequeño maneje un ordenador, pero guíalo para que utilice páginas educativas, y enséñale el valor de la información que pueda obtener. Por otro lado, la coordinación mano/ojo/cerebro que ganará hará que, en comparación, tipos como yo, bastante competentes en ese aspecto, parezcamos tortugas reumáticas electrocutadas por vía anal.
Esto es todo un reto, me parece a mí. Porque en muchos casos podemos echar manos de nuestros propios recuerdos de infancia como modelos para educar a nuestros hijos, pero ellos se enfrentarán a cosas que nosotros, de pequeños, nunca vimos. No tengo ningún referente para el momento en que nuestra hija se acerque por primera vez a un ordenador, a una consola o a un móvil. Por supuesto, hay cosas que están claras, como el tiempo que permitirás que la criatura se dedique a esos menesteres, pero el enfoque que deben darle a esa herramienta... Eso es nuevo, nuevo del todo.
A ver qué tal lo hacemos ![]()
PS Dios mío, me está saliendo la niñitis por las orejas. Que Azathoth me coja confesado...
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Netito dijo
¿Y ya tienes pensado que IP le vas a poner?
21 Noviembre 2006 | 06:56 PM