Todos sabemos que La Coctelera tiene achaques. Todos los días. Es raro el día en que no aparece el famoso «Error 500» de las narices. Sin embargo, uno convive con eso, esperando que algún día arreglen el problema, cualquiera que sea.

Sin embargo lo de ayer le puso los pelos de punta (y los cojones inflados) a más de uno. Sé que le pasó al Señor Plano, al Señor Cóndor y a la Señorita Antares. De hecho, el Señor Plano ha escrito sobre ello.

Lo que pasó fue que mis amigos intentaron escribir una historia, y esta desaparecía. Lo intentaron otra vez y volvía a desaparecer. De hecho, el Señor Cóndor tiene ahora mismo dos historias idénticas en portada (ni las voy a enlazar, no sea que una de las dos desaparezca por duplicada), porque las historias se han dedicado a reaparecer de buenas a primeras.

No sé ustedes, pero si hay una cosa que a mí me toque los cojones es que encima falle la publicación de historias. Eso sí que no, joder.

Sé que hay gente que se ha ido de La Coctelera, harta de los fallos de esta plataforma (se me ocurre el ejemplo de Tyrannosaurus Reflex, ahora en Blogspot). Y si esto persiste, serán más, eso seguro. Lo cual es una pena, porque La Coctelera es una comunidad cojonuda. Qué mierda si se pierde esa comunidad por culpa de fallos técnicos.

Señores de La Coctelera, esto se pasa de castaño oscuro. ¿Quieren perder esta comunidad cojonuda? ¿Quieren que un proyecto magnífico se hunda en la miseria por culpa de errores técnicos estúpidos como este? Seguro que no. Yo tampoco. Ya saben lo que tienen que hacer.

Actualización

El Señor Plano y yo no somos los únicos que hablamos de esto. En la portada de La Coctelera (gracias por el aviso, Antaritas) veo sendas historias de Sito y de Pablito.

Otra actualización

Los amos de La Coctelera han explicado qué fue lo que sucedió, en versiones corta y larga.