Joder, las vueltas que da el mundo :D

Resulta que de repente me encuentro en una de mis historias, la del coste del ancho de banda en La Coctelera, unos cuantos comentarios de alguien que dice conocerme.

Después de un par de pistas absolutamente inútiles de mi amigo Moi, otro comentario de Bleuge me ha iluminado }:-)

Hacía eones que nadie mentaba juntas las palabras BGI y TurboPascal en la misma frase. Me ha provocado una regresión mental digna de Memento; vuelta a los tiempos de la universidad.

No creo que necesite ni puta presentación el colega, conociéndolo como lo conozco, pero como escribo lo que me da la gana en mi blog, que se joda }:-)

Recuerdo uno de los primeros días de clase en la carrera. Me senté en una clase totalmente abarrotada (como no llegaras a tiempo te dormías fijo, porque no oías nada en las filas de atrás), y vi a un tipo con una pinta de friqui que te cagas (aunque en aquella época desconocía la palabra «friqui») con un libro sobre geometría fractal en la mano, cotorreando a toda leche con el que tenía al lado.

«¿Fractales? ¡Pero coño!» me dije yo. Creo que me volví hacia él al final de la clase y le pregunté por el libro de marras. Así nos conocimos, dos tecnofreaks que se olieron el culo, tecnológicamente hablando, cual vulgares chuchos del arrabal.

El caso es que durante muchos años en la carrera compartimos un montón de aficiones. Él era (e imagino que seguirá siendo), en sus propias palabras, adicto a la información. Él me enseñó a usar el BGI en TurboPascal, y me animó a hacer aquella biblioteca mastodóntica en pseudoensamblador para inicialización de tarjetas gráficas para aceleración en juegos. También me enseñó los rudimentos del ensamblador, y me enseñó lo que era un amor desmedido por esta disciplina nuestra que tanto por culo nos da un día tras otro.

Formábamos parte de una camarilla curiosa de desarraigados adictos a la tecnología, con los que aprendí muchas cosas que jamás se me han olvidado, al contrario de lo que sucede con otras enseñanzas «oficiales». Él, Arturo, Diego, Moi, Saulo, Fede, Toni, yo y unos cuantos más, fijos metidos en las salas de ordenadores, fijo metiendo mano a la tecnología más candente.

Le había perdido la pista, y ahora resulta que, por obra y gracia de esto de los blogs, me lo vuelvo a encontrar. Pues esta vez no lo dejo escapar. Ya está en mi Google Reader ;)

PS Inclino mi calva, oh maestro }:-)

PPS Sigo acordándome de aquella frase: «¡BEBED DE LA VERGA DEL BRUJO!». Y también de la sopita de nabos en el colegio de monjas }:-)