El coste del ancho de banda en La Coctelera
El otro día tuve una revelación de retrete™, y como uno es de natural generoso, quiero compartirla con ustedes.
Hace un tiempo, cuando los trilobites fornicaban sobre hojas de cicadáceas y La Coctelera funcionaba por movimientos peristálticos (bueno, en realidad no hace tanto de eso), surgieron algunas voces, incluida la mía, que reclamaban la posibilidad de hacer copias de seguridad de los contenidos de un blog, por si de repente todo se iba al carajo en una gloriosa explosión de bits y pixels.
Pues la reflexión va de eso: de las copias de seguridad en La Coctelera y de su coste. Y antes de que nadie me acuse de ser esclavo sexual de la gente de La Coctelera, haré un par de aclaraciones:
- No trabajo para La Coctelera.
- No conozco a ninguno de los amos de La Coctelera. A veces me escribo con ellos, pero es para indicarles fallos (deben odiarme, jojojo).
- Nadie me ha pedido que escriba esto.
- El blog es mío y me lo follo cuando quiero.
Dicho esto, empezaré por el final: permitir copias de seguridad en La Coctelera sería un suicidio. Creo.
Me explico. Hay por ahí un montón de sitios que te permiten tener almacenadas tus cosas. Gmail te permite almacenar tu correo, Flickr te permite almacenar tus fotos, YouTube te permite almacenar tus vídeos. Y La Coctelera te permite almacenar tus escritos, por ejemplo.
Todos estos sitios tienen algo en común: son gratis, tienen cienes y cienes de usuarios, y deben contender con unos consumos elevados de ancho de banda (YouTube se lleva la palma, por supuesto).
Y deben saber, señoras, caballeros y entes, que el ancho de banda es el factor más porculizante del coste de cualquier servicio. No sé cuál es el coste del ancho de banda en La Coctelera (todas las páginas servidas por La Coctelera, y en menor medida todos los archivos subidos a ella), pero sospecho que debe ser elevado.
Supongamos ahora que La Coctelera implanta un sistema de copias de seguridad en el panel de control de cada usuario. Tú le das a un botón y te bajas un hermoso archivo ZIP con los contenidos de tu blog, texto e imágenes.
¿Saben lo que puede suponer eso en coste? Para que se hagan una idea, yo calculo que mi blog puede contener unos 40 ó 60 MB de información sin comprimir, más o menos. Es una estimación al vuelo, pero para lo que nos ocupa, nos vale.
Imaginen la cantidad de gigas de ancho de banda necesarios para que La Coctelera sirviera copias de seguridad para todo el mundo, y eso suponiendo que limitara el número de copias que un usuario puede hacer de su blog, pongamos a una por mes. De todas formas, tengan en cuenta que estoy oficiando de arúspice (he sacrificado una gallina, cuyas entrañas salpican mi mesa en este momento, en la disposición adecuada); no cuento con datos reales que respalden mis pajas mentales.
En fin, el coste del ancho de banda debido a las copias de seguridad se dispararía de tal forma que mandarían a La Coctelera a hacerle compañía a Sísifo en el Tártaro. Es decir, a tomar por culo.
Con esto parece que estoy justificando a La Coctelera por no ofrecer un servicio que dijeron implantarían. No, no lo estoy haciendo en realidad, y ahora les explico por qué.
Les voy a pedir que se aparten un momento de esta línea de reflexión. Si tienen una cuenta en Gmail, por ejemplo, piensen en las veces que se han planteado pedir una copia de seguridad integral de su correo. O de las fotos que tengan en Flickr, por ejemplo.
Si les sucede como a mí, no muchas. Entonces, ¿por qué pedimos a gritos un sistema de copias de seguridad en La Coctelera pero no lo pedimos para Gmail, por ejemplo? Si yo pierdo mi correo, me emasculo, me enucleo y me meto a eremita por el resto de mis días, porque lo que tengo en mi correo guardado es lo que no está escrito, por paradójico que suene.
¿Saben dónde está el factor diferencial? En la confianza. Confiamos ciegamente en servicios como Gmail, Flickr o YouTube. Confiamos en que cuenten con copias de seguridad que mantengan a buen recaudo nuestras memorias. Confiamos en que traten bien nuestros datos. Tenemos la impresión de que son servicios sólidos.
Pero no nos fiamos de La Coctelera, y no porque no hagan copias de seguridad, que seguro las hacen, ni porque traten mal nuestros datos, que no lo hacen. No nos fiamos porque La Coctelera peta, y mucho. Demasiados «Error 500», demasiados «Application error (rails)», demasiados «Server not found». Y no solo eso, sino que cuando hay un cambio, a veces ni te enteras hasta que algo peta. Eso no es sólido. Es gelatinoso.
No sé si ustedes compartirán mi opinión, pero yo podría pasar perfectamente sin copias de seguridad (excepto que quisiera cerrar el blog, claro) si confiara más en el servicio. Porque me encanta La Coctelera. Me gusta la sensación que tengo de publicar sin preocuparme de nada más. Pero también quiero sentirme fina y segura ![]()
Y ya está. Hasta aquí llega mi revelación de retrete™
PS Es posible que esto incremente el cariño que me tienen los amos de La Coctelera, pero ellos saben que todo lo que digo tiene por objeto mejorar el servicio, por muy irónico o borrico que me ponga ![]()


bleuge dijo
chaval
hace tiempo me pasaron tu blog, pero lo olvidé :D
quizás me recuerdes como aquel freak que se dedicaba a crackear la protección de aquellas recopilaciones de cds que hacíais
salud y dinero!
6 Noviembre 2006 | 03:52 PM