Aritz, un compañero del curro, me prestó una lente Nikkor 70-300mm para hacer pruebas el fin de semana. Tenía ganas de hincarle el diente a un teleobjetivo para fotografiar bichos en la Cruz del Herrero, donde viven mis suegros. Este es el juguetito:

Teleobjetivo Nikkor 70-300mm

Esta lente tiene sus añitos. No obstante, es de una cámara Nikon F80 (una cámara argéntica), pero funciona de puta madre. Eso sí, no es muy luminosa (es f/4), pero a camello prestado, no le mires los rizos de los testículos.

El sábado salí a dar un paseo con la lente montada en la cámara, y pude comprobar una cosa: necesito un teleobjetivo. Me encanta. Eso de poder ponerte en la quinta puñeta y sacar detalles inauditos con tu cámara, me encanta.

Vamos con algunas de las fotos que saqué :) Yo iba buscando cernícalos, pero cuando quieres que aparezcan, no hay ninguno. Por lo menos las abejas sí que estaban por la labor.

Una abeja en plena faena

En unos árboles cerca de la casa de mis suegros oí cantar un pájaro y pude localizarlo. Yo estaba a una buena pila de metros del bicho. Por cierto, no sé lo que es. No soy ningún Juan Antonio Guerrero ;)

Un pajarillo en medio de los árboles

Para que se hagan una idea del factor de ampliación del objetivo, aquí tienen dos fotografías sobre el mismo punto. La de la izquierda fue tomada con la longitud focal mínima (70mm) y la de la derecha con la máxima (300mm).

Un torreón con distancia focal 70mm Un torreón con distancia focal 300mm
(más detalles en Flickr para 70mm y para 300mm)

Aquí tienen otro ejemplo con la montaña de la Cruz del Piquillo Cruz del Gallego (efectivamente, mi cuñado me ha corregido ;)).

La Cruz del Piquillo con distancia focal 70mm La Cruz del Piquillo con distancia focal 300mm
(más detalles en Flickr para 70mm y para 300mm)

Cuando estaba llegando al final del camino me encontré una mantis tomando el sol, y me dediqué a retratarla. Ni que decir tiene que no me acerqué a menos de dos metros del bicho (me da repelús). Bendito teleobjetivo }:-)

Una mantis religiosa tomando el sol

En el camino de vuelta me entretuve fotografiando el lejano Roque Saucillo, que con esta lente no resulta tan lejano.

El Roque Saucillo en la lejanía

Pude comprobar que el enfoque toma su tiempo, pero aun así es lo suficientemente rápido. Pude fotografiar un avión que pasaba por allí, forzando al máximo el zoom.

Un avión que pasaba por allí

Y para finalizar les dejo con una reunión social encima de los cables de la luz ;)

Conversando encima del cable de la luz

En definitiva, muy buena experiencia. Le he sacado mucho partido al bicho este, e incluso me puse de paparazzi en un partido de fútbol sala desde la grada, pillando algunas jugadas.

Repito: qué malo es el vicio...