Cuando compré la Nikon D70s, hace dos meses y pico ya (y casi 3800 fotos que he tirado) me agencié una tarjeta de memoria SanDisk Compact Flash Ultra de 1 GB. Con esta tarjeta puedo tirar unas trescientas y pico fotos en la máxima resolución JPG (3000 x 2000, más o menos) y con la máxima calidad.

Normalmente me basta con eso porque siempre tengo a mano un sitio donde descargar las fotos, pero... Recuerdo que cuando fuimos al viaje de novios saqué unas 800 fotos con mi vetusta Nikon Coolpix 4300, pero si hubiera tenido la D70s en ese momento creo que hubiera sacado como cosa de 2800. Tirando por lo bajo. El factor de «resistencia» entre pulsar y obtener la foto es mucho menor en las cámaras réflex.

¿Que a qué viene esto? Pues que más tarde o más temprano me veré muy corto de espacio con la tarjeta de 1 GB. Por lo tanto, tengo dos opciones:

  1. Comprar más memorias de 1 GB, que valen 60 €. También puedo volverme completamente loco y tirar por la Compact Flash de 4 GB, que vale 160 €. Y Noli me mete cuatro hostias de paso.
  2. Comprar un disco duro de esos a los que puedes enchufarle tarjetas de memoria y me lo llevo por ahí. El precio/giga normalmente es muchomenor.

En estas profundas cavilaciones andaba yo cuando vi el otro día el anuncio de un par de discos de estos en Backfocus, que luego vi también en Quesabesde.com.

Hay que reconocer que los modelos de Canon, el M30 y el M80 son bonitos.

Disco duro portátil Canon M80

Eso sí, los rumores dicen que el modelo M80, de 80 GB de capacidad, costará sobre los 700 €. Extrapolando, me da que el M30 costará sobre los 500 €. Pelín salao, cristiano, aunque la verdad es que la relación precio/giga es mucho mejor que en las tarjetas Compact Flash, eso sí.

Como por ensalmo he visto en Quesabesde.com otro modelo de disco duro, esta vez de Epson. Se trata de los modelos P-3000 y p-5000, de 40 y 80 GB respectivamente. Ni puta idea de los precios, dicho sea de paso.

Disco duro portátil Epson P-3000

Supongo que algún día me compraré uno de estos juguetitos, porque son la solución perfecta para permitirte tirar fotos sin medida y sin tener que dejarte la vida comprando tarjetas de memoria. Evidentemente son caros, pero te sale mucho más caro comprar capacidad equivalente en forma de tarjetas.

Ah, qué malo es el vicio...