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La Coctelera

Ad astra

El blog es de Chuck Norris y me lo follo cuando él quiere

15 Septiembre 2006

El cristal de la memoria

Hay ocasiones en las que se hace necesario realizar un viaje iniciático. Un viaje a las profundidades de la memoria, en busca de recuerdos que sabes que están ahí, pero a los que les cuesta aflorar.

La memoria, ustedes lo saben, funciona de una forma peculiar. Contemplamos nuestros recuerdos a través de un grueso cristal lleno de polvo. Y a través de ese cristal amplificamos nuestros buenos recuerdos y edulcoramos nuestros malos recuerdos. De ahí aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Es una mentira manifiesta, y lo sabemos, pero nuestra memoria es así.

No soy muy dado a añorar el pasado, a pesar de que hay pasajes enteros que quisiera borrar, como un novelista loco, tirando a la basura páginas y páginas de una novela malograda. Pero hay ocasiones en las que me gusta navegar en los mares de mi memoria, acordándome de cosas apenas bosquejadas, dispuestas para dar rienda suelta a mi melancolía, mientras escucho una canción triste.

Guardo buenos recuerdos de mi pueblo natal, quizás porque solo estuve allí hasta los seis años. Casi toda mi vida se forjó lejos de ese lugar, aunque también guardo muchos recuerdos posteriores, ya que mis padres mantuvieron la casa que teníamos allí hasta que no les quedó más remedio que venderla para poder comprarse otra en el sur de la isla. Cosas del trabajo de mi padre.

Los recuerdos más luminosos, presentes como cristales diseminados en la tabula rasa que he dispuesto para mi memoria de aquellos tiempos, se refieren casi todos a mi abuelo materno. A las mañanas en las que íbamos a «pajarear» (a atrapar pájaros) en las laderas del barranco. A las mañanas en las que me llevaba a ordeñar las cabras. A las tardes en las que nos quedábamos contemplando el sol poniente sin decir ni una sola palabra. Lo quería con locura, y se fue demasiado pronto. Otro día hablaré de él.

Aun así, ¿cuánto hay de verdad en esos recuerdos? ¿Cuánto se ha velado con el tiempo? Ni lo sé ni quiero saberlo. Son mis recuerdos, y les daré la forma que quiera. Nadie dijo que los recuerdos tengan que ser reales, fieles. Son míos, repito. Me repito.

A veces en mi cabeza paso por delante de una casa que reconozco como la de uno de mis antiguos amigos o amigas. Eso también me arranca una sonrisa, aunque por motivos quizás distintos a los que pudiera suponerse. En cierto aspecto soy un bicho raro (más de lo que ya soy, claro), porque jamás me he molestado en intentar recuperar amistades que se han perdido con el tiempo y la distancia. Me hace gracia ver a antiguos amigos que de repente sugieren que toda la antigua peña vaya a cenar a intentar recuperar antiguos lazos.

¿Lazos? ¿Qué lazos? Hay lazos que no resisten el paso del tiempo. También hay otros que no se deshacen jamás. Está claro que uno tiene que poner de su parte, pero cuando algunas amistades se alejan, prefiero dejarlas ahí, en mis omnipresentes recuerdos.

Giro sobre mí mismo, lo abarco todo. Veo lo que ha cambiado y lo comparo con mi memoria. Familia, amigos, momentos... Y todo eso ha quedado atrás. Muy atrás.

Creo que ya he tenido bastante melancolía por hoy. Hora de volver a la realidad.

servido por adastra 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

alascaidas

alascaidas dijo

Espero que esa melancolía no sea tan duradera, y que se haya acabado con este post.

Es cierto que a veces añoramos muchas cosas, y quizás revivirlas. Amigos que dejamos, personas que ahora ya no están, etc.

En fin... la vida es una, y sólo se mira para adelante.

Besos precioso.

15 Septiembre 2006 | 07:25 PM

jaimixx

jaimixx dijo

Si añoramos el pasado es que solo nos hemos quedado con buenos recuerdos y eso siempre es bueno, vamos digo yo. Seguro que dentro de diez años añorarás el presente actual.

15 Septiembre 2006 | 08:16 PM

Onairelav

Onairelav dijo

Amén hermano !!!

Gracias a que evolucionamos vamos tirando hacia delante, pero que buenos momentos tengo yo con amigos que no supieron ni ellos ni yo amarrar esos lazos ... también los hay malos y esos mejor dejarlos dónde están, no está de mal tenerlos presentes para que no te vuelva a ocurrir lo mismo, vamos, eso de, el ser humano es el único que tropieza dos veces en la misma piedra, si se puede evitar se evita.

Saludos.

15 Septiembre 2006 | 08:53 PM

Jean Bedel

Jean Bedel dijo

Esta claro que nuestra memoria es selectiva. Somos nostálgicos a veces porque recordamos lo bueno e intentamos olvidar lo malo. El cerebro es sabio y sabe automedicarse. En cualquier caso, yo tambien sufro del síndrome de "cualquier tiempo pasado fue mejor".

16 Septiembre 2006 | 10:21 AM

yeyo

yeyo dijo

Niño, la empatía que me ha producido este artículo no te la podrías ni imaginar.
Precioso, auténtico...Adastra puro...
Esperaré ansioso más relatos sobre el "abuelo" y quizás algún día "le quite el polvo" a los recuerdos de los mios (ya no tengo abuelos, aunque sí en mi memoria).
Un abrazo muy fuerte y un beso a Noli (que se lo transmitirá a la judiíta).

16 Septiembre 2006 | 07:45 PM

klonical

klonical dijo

Tu historia se parece mucho a la de Heidi, con lo del abuelo y tal, que emoción *snif*

16 Septiembre 2006 | 07:48 PM

polidori

polidori dijo

Palabra de melancólico y acunador de memorias: vida sólo hay una, sí, pero está tejida de recuerdos. Cuando seamos viejos (si es que llegamos) sacaremos nuestros recuerdos a la calle como de niños sacábamos nuestra colección de cromos. Incluso los repetidos.

Este Adastra intermitente que nos cuenta estas cosas es, con perdón de la melancolía reinante, cojonudo. ¡Ya sabes, tío, a poco que te pones nos haces a todos suspirar!

Abrazos para los tres.

16 Septiembre 2006 | 09:58 PM

Mariana

Mariana dijo

Esto me "recuerda" a un libro que acabo de leer por estos días. "La misteriosa llama de la reina Loana" de Umberto Eco. En él el protagonista pierde su memoria afectiva. Lo maravilloso que me ocurrió al leerlo es que a la vez que él iba reencontrándose con su pasado, yo también lo iba haciendo con el mio. Está bien ser melancólicos. Y estoy de acuerdo también con que los recuerdos son algo tan propio como la cara que tenemos ( sin cirujías por cierto).
Saludos.

16 Septiembre 2006 | 10:20 PM

adastra

adastra dijo

Gracias por los comentarios, mis niños y niñas :) Es curioso... Simplemente dejé vagar la memoria cuando venía de ver a mi abuela en el descanso del trabajo, y supe que tenía que escribir sobre lo que se me había ocurrido, so pena de perderlo en cuanto me dijeran cuatro palabras :) Me alegro de que les haya gustado.

En particular, Klonical puede irse al infierno (ya te pillaré), y lo del Adastra selectivo me ha encantado, Polidori :)

¡Abrazos a todos!

17 Septiembre 2006 | 09:04 PM

logoss

logoss dijo

No te quiero ni contar lo que me ha parecido el artículo, calvete... Se de lo que hablas (te digo lo mismo que yeyo, lo de la empatía...) Espero nuevas historias, o al menos una en la que hables de tu abuelo... Un abrazo, majete... Dale un besote a tu media naranja y a la/el judiíta... (¡Que raro suena eso, ¿no?!... jejeje...)

18 Septiembre 2006 | 04:48 PM

Ad astra

Ad astra referenció

Completemos el viaje

El otro día me puse nostálgico, arrastrando de paso a algunos de ustedes. Después de escribir la historia me quedé un poco inquieto...

18 Septiembre 2006 | 07:57 PM

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