El colmo de la avaricia
El otro día un compañero del curro me mandó un enlace a una noticia que tuve que leer dos veces para creérmela.
Verán, en Bruselas hay un monumento llamado Atomium, construido para la Exposición Universal de Bruselas de 1958. Este monumento representa una molécula de oxígeno, y es uno de los motivos fotográficos más emblemáticos de la capital belga.
Pero no puedo poner ninguna foto del monumento por aquí. ¿Saben por qué? Porque hay que pagar derechos de autor por publicar fotos del Atomium.
Parafraseando al insigne Federico Trillo, manda huevos. Estamos hablando de un monumento público, a la vista de todo el mundo, en la calle. Pues todo el que fotografíe el puto monumento y publique las fotos en una página web debe pagar religiosamente.
Volviendo a parafrasear, esta vez a Ford Fairlane, cuánto giliposhas y tan pocas balas...
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Hugo dijo
Y encima es feo de cojones.
1 Septiembre 2006 | 12:23 PM