Radioaficionados y blogueros
A ver si soy capaz de escribir algo con coherencia, que tengo una empanada mental de tres pares de cojones... Por cierto, María, no eres la única con problemas existenciales ![]()
El otro día, mientras me duchaba, tuve una idea feliz para una historia. Sí, tengo muchas ideas felices mientras estoy en la ducha. Cagando también. Son momentos de íntima comunión con el universo. Créanme.
Les decía que tuve una idea curiosa. No sé por qué me vino a la cabeza una ocasión, de pequeño, en la que mi padre fue a casa de un amigo que vivía por El Sabinal (los que conocen la isla saben del sitio por el hospital psiquiátrico que hay por allí; nada de chistes fáciles; no, no iban a abandonarme allí, cabrones). El caso es que un detalle me llamó la atención nada más llegar a la casa: la enorme antena de radioaficionado que tenía el hombre en su casa. Bueno, puede que la antena no fuera tan grande, pero a mí me lo parecía. Por otro lado los gatos que tenía mi abuela me parecían tigres, así que vaya usted a saber ![]()
El hombre nos enseñó encantado el tinglado que tenía montado y se puso a hablar con alguien de Argentina o de algún otro país de Sudamérica. Me quedé pasmado, pensando en las implicaciones de eso de hacer amigos en la distancia, sin siquiera haberlos visto jamás.
Veinte años más tarde resulta que yo hago lo mismo, pero de otra forma. Muchos de ustedes sabrán que a través de los blogs acabas conociendo a mucha gente. No en el sentido físico. Ni siquiera en el sentido bíblico (yo no, al menos)
Hablo de forma rutinaria con gente de Granada, de Madrid, de Perú y de un montón de sitios más, tanto por correo electrónico como por Google Talk. Jamás los he visto. No sé si los llegaré a ver alguna vez. Pero hablo con ellos. Les cuento cosas y ellos me cuentan cosas a mí.
¿Son amigos y amigas? En cierta manera. Jamás me he ido de copas con ellos y jamás les he contado una confidencia profunda. Pero hablo con ellos. Mi amigo Moisés sabe bien de lo que hablo, que para eso él es radioaficionado y bloguero, ambas cosas a la vez.
¿No es totalmente awesome? ![]()
PS También he hecho amigos de cuerpo presente (ya sé que el término tiene mala leche), como Yeyo y Logoss, a los que conocí a través de los blogs, y hoy son amigos míos de esos a los que puedo insultar cuando me viene en gana ![]()
PPS Gracias por llamarme para darme ánimos, Yeyito.
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Corso dijo
Tienes toda la razón del mundo, hace tiempo yo también llegué a la mismo conclusión (y muy posiblemente también me encontraría cagando o en la ducha). Lo mejor que tiene internet es que acerca distancias, ahora es posible comunicarnos rápida y sencillamente con amigos de otras ciudades e incluso de otros países.
Bueno, internet tiene eso de bueno y también las miles de páginas de comics, cine, música, descargas... que sacian mi lado friki.
30 Agosto 2006 | 12:49 PM