¿No han tenido nunca la sensación de que la serenidad se les escapa? ¿De que en un momento dado les falta la tranquilidad de espíritu que necesitan para poder seguir adelante?

A mí, sí. Y nunca había intentado el remedio que he intentado hoy. Al salir del trabajo, hecho polvo y con el ánimo por lo suelos, he mirado al mar durante largos minutos. Entonces he decidido ir al muelle a sacar fotos.

Porque he pensado que si yo no tengo tranquilidad, quizás sea capaz de retratar gente o escenas que sí la tengan. De esta forma lograría no sentirme amarrado dentro de la cárcel de mi propia cabeza.

Miro dentro de mí y no logro entenderme en muchas ocasiones.

Tengo ganas de sentarme a observar el mar, dejando que el tiempo discurra a mi alrededor, sin tocarme.

Pero también pienso, ¿y si pudiera echar a volar mis pensamientos? ¿Y si hubiera alguna forma de librarme de mis fantasmas?

Es más, ¿y si pudiera transfigurarme en un ser más simple, librándome de mis preocupaciones?

Sin embargo, lo más probable es que todo eso esté siempre fuera de mi alcance.

Al cabo de un rato, mirando al mar y dando vueltas mientras la gente me mira con curiosidad, pienso que es hora de volver a casa, con mi rayo de sol.

Al final, siempre llego a la misma conclusión. Todo eso está dentro de mí. Es hora de mirar hacia afuera. Vuelvo a casa.

PS Yeyo, ya sabes que para mí eres el dios de las historias ilustradas. Sirva esta aclaración como pequeño homenaje. Yo me inclino ante el maestro

PPS Hay más fotos de este paseo en Flickr.

PPPS Pinchando en las fotos irán a las versiones de alta resolución. Pensé que quedaría feo lo de «más detalles en Flickr» debajo de cada foto