El otro día cuando comentaba los fallos de traducción de Blade Runner me dejé adrede una cosa relacionada en el teclado (que no en el tintero) para confeccionar otra historia separada.

Verán, hay muchas series de televisión que consigo a través de la rana, como Firefly, Battlestar Galactica o Stargate SG-1. Y me las bajo en inglés, para luego buscar por ahí los subtítulos en español.

La primera vez que leí que alguien hacía eso pensé que era una gilipollez, lo reconozco, pero después de ver la segunda temporada de Lost en versión original con subtítulos realizados por fans de la serie (fansubbers), cambié de opinión radicalmente.

Porque, señoras y caballeros, lo que perdemos en el doblaje es inconmensurable. Por muy bien que lo hagan los actores de doblaje, nunca pueden transmitir lo mismo que el actor con su voz original. Es más, el mismo actor utilizará registros vocales diferentes dependiendo de la serie. Prueben a escuchar a Hugh Laurie en House y en algunas de las pelis de Stuart Little (es el que le pone la voz al puto ratón, creo).

Dejando claro ese punto, lo siguiente relacionado con el título de la historia, es la figura del fansubber, o como digo yo, fansubber bendito. El trabajo que hace esta gente, traduciendo los episodios de nuestras series favoritas a medida que salen, sin cobrar un duro y poniendo su trabajo a disposición de todo dios, es increíble.

Si quieren saber algo más al respecto sobre esta raza pueden leer un artículo de Microsiervos que enlaza a la guía del fansubber.