Un tiempo un tanto impropio
El sábado por la noche el Señor Ácrata, el Señor Cóndor y yo teníamos intención de repetir la observación astronómica de la semana anterior, en mejores condiciones: no había Luna llena y no había lluvia de meteoros.
Pero el hombre propone y el clima dispone, me temo. Subí a casa de mis suegros con tiempo, a eso de las 20:00, para ir preparando el terreno. Sin embargo, estaba todo completamente nublado. Fui mandando partes meteorológicos a mis colegas a medida que se acercaba la hora de quedada, con la esperanza de que despejara en la cumbre, pero no hubo suerte. Esa noche no se pudo ver ni una sola estrella.
Pero bueno, noches despejadas no faltan por aquí
Y como reza el dicho, no hay mal que por bien no venga. El domingo, con un gripazo de cojones (¿o será el efecto de la antitetánica?), Noli y yo nos fuimos a dar un paseito por la parte alta de la Cruz del Herrero, y allí saqué un par de fotos curiosas que reflejan lo impropio del tiempo en esta época del año. Por la temperatura y la lluvia, parecía más bien que estábamos en noviembre.
El cielo estaba tan cubierto que no podíamos ver nuestro familiar Roque Saucillo.
En dirección al naciente del Barranco de La Mina la cosa tampoco pintaba mucho mejor. De todas formas, me gustan los días así. Casan mejor con mi carácter ![]()
El laurel de indias de mi suegro estaba completamente empapado. Durante la noche calló un buen rocío que hasta me lavó el coche. Lo cual me viene bien, porque suelo lavarlo cada 6 meses. O así.
A la vista de los charcos se me ocurrió plagiar una foto de mi amigo Yeyo
Lo que se ve en el reflejo es la parra del patio de mis suegros.
Por desgracia la presa de Aríñez está prácticamente vacía. Espero que este invierno llueva como para que se llene varias veces, igual que el invierno pasado.
Caminando hacia la parte alta de la Cruz del Herrero me quedé mirando las flores como un gilipollas. Esta composición me hizo gracia por lo solitario de la flor naranja entre tanta flor violeta.
Para que vean que puedo ser un romanticón de cojones, esta rosa con restos de lluvia se la dedico a Noli, que para eso me aguanta todos los días, junto al bichillo que lleva dentro ![]()
Cada vez que veo un poste de la luz le saco una foto en contraste con el cielo nublado. Debe ser algún tipo de compulsión atávica. Mis antepasados australopitecos, imagino.
Mis estados de ánimo siempre están muy unidos al tiempo que hace. Y me encanta el invierno. Lo único que quería era perderme en los caminos del campo, a ver lo que encontraba.
Ya se va acercando la época de recogida de castañas. Podemos obviar el efecto colateral de producción acelerada de metano en los intestinos para no restarle poesía al asunto.
De vez en cuando asomaba el sol para darle un toque aún más idílico a la escena. Solo me faltaba el sombrerito de paja sacando fotos. Aunque llevaba la txapela
La gente me miraba raro.
Habíamos subido un poquito, pero Noli se cansa pronto, que para eso tiene las hormonas desbaratadas
El grupito de casas del fondo es la Cruz del Herrero.
Finalmente saqué una panorámica del Barranco de La Mina desde un terreno con papas que tiene mi suegro en la parte alta. ¿Les he dicho alguna vez que me encanta este sitio? Y es que yo soy más del campo que una cagada de cabra en medio de una vaguada.
Y colorín colorado, al carajo todo el mundo.
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alascaidas dijo
Ya... me encantó el final.
21 Agosto 2006 | 06:58 PM