Crónicas desde el carril muerto
El otro día, en el podcast 24 de Canarias Bruta estuvimos hablando sobre un curioso gen asesino que permanece latente en las personas hasta que se suben a un coche como conductores, momento en el que se activa.
En el podcast se me olvidó comentar que hay una cosa que despierta en mí reminiscencias de dicho gen asesino, y es una raza particular de conductor que pudre las carreteras del mundo: el chupacentro.
Ya se imaginarán de qué se trata, ¿no? Sí, estoy hablando de ese tipo que, nada más salir de la incorporación a la autopista de tres carriles, se situa en el carril central para seguir allí por los siglos de los siglos, amén. Es decir, hasta que la carretera pase a ser de dos carriles.
Este tipo de conductores tiene lo que yo llamo ceguera del carril derecho. Para ellos no existe. No lo ven. Es una especie de zona muerta que tienen que atravesar al incorporarse a la autopista para situarse en su carril. El del centro. El güeno, sí señor.
He oído justificaciones de lo más peregrino para este comportamiento, casi todas basadas en eso de «es que es más cómodo para no tener que cambiarse de carril cuando sale la gente de las incorporaciones». Claro, y Juana de Arco cantaba reaggeton. Da la casualidad de que yo circulo normalmente por el carril derecho, y todavía no me he tronchado el meñique de la mano izquierda para darle al indicador y cambiarme de carril, si se tercia.
Pero no vayan a creer que los chupacentro son un grupo homogéneo. Qué va. Tenemos tres variedades principales.
- El fitipaldi.
- Este circula por el carril del centro a toda hostia, como si le fuera la vida en ello. Estos no suelen molestarme demasiado porque cuando me adelantan, en lo que llega la información de su paso a mi lóbulo parietal, ellos han recorrido 20 kilómetros, más o menos. Usando un símil de la física, no están en mi horizonte de sucesos

- El relativista.
- Para estos el tiempo debe pasar más lento que para el resto de los mortales. Me explico: normalmente circulo a 90 Km/h por la autopista, tranquilito, y por el carril derecho. Pues este tipo de conductores suele circular a 80 ó 70 Km/h por el carril del centro. Tranquilitos. Ellos a lo suyo.
- La caravana de la muerte.
- Este es un ejemplo simpático de «entre todos lo mataron y él solito se murió». Un tipo se pasa al centro para adelantar, sin recordar esa parte de las clases de circulación en la que te decían que los adelantamientos hay que realizarlos con energía. Es decir, el diferencial de velocidad entre el adelantador y el adelantado es de un mierdésimo por minuto. Y no siempre a favor del adelantador, para más inri. Pues nada, detrás de ese sale otro adelantando, por si acaso. Y detrás otro. Y otro. Y otro. Total, que al final tenemos una caravana de 50 coches en el carril del centro adelantando a un único coche, que encima lo hace a tal «velocidad» que condena irremisiblemente a cualquiera que vaya por el carril derecho, más rápido que el adelantado, a seguir detrás hasta que haya pasado la caravana. Y es que además parece que van soldados los unos a los otros, porque de distancia de seguridad, nanay.
Siempre me veo en la rebasar a semejantes cretinos por la derecha o cambiarme dos carriles, cosa no siempre posible, para adelantarlos por la izquierda.
Ah, ¿se nota que esta mañana me encontré una proporción de estos especímenes más alta de lo habitual?
PS El término «chupacentro» fue acuñado en un rapto de inspiración por mi señora esposa, que lo sepan ![]()


Ayose dijo
Estoy absolutamente de acuerdo. A mí por lo general no me gusta mucho pasearme por el carril de la izquiera, principalmente para no tener que tropezarme con los fitipaldis (en este caso del carril izquierdo) o picaluces (por cierto, especie esta que también merece que le den de comer aparte), pero es que por culpa de los chupacentro no hay más remedio.
Porque, claro, si tú quieres ir a 120 por una autopista, los chupacentro van a 90-100 por el carril central, y los fitipaldi o picaluces van a 160 por la izquierda, ¿qué haces? Sencillo: a) Adelantar al chupacentro por la derecha (mal!); b) Adelantar al chupacentro por la izquierda a 160, como mínimo, para que el fitipaldi o picaluces no se enfade (muy mal!); c) Joderte y quedarte a 90-100 detrás del chupacentros, hasta que bien se vaya de la autopista, o los fitipaldis dejen de pasar.
En fin, muerte al chupacentro!
21 Agosto 2006 | 05:45 PM